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A un año de la administración cambiaria

Condiciones de estabilidad en el tipo de cambio cambiarían en 2016

Piso virtual del tipo de cambio modera apreciación y volatilidad

La percepción generalizada es que el tipo de cambio atraviesa un periodo de poca volatilidad y que las condiciones que lo provocan podrían cambiar conforme nos acerquemos a 2016.
El tipo de cambio se mantiene estable en un piso virtual que está administrando el Banco Central.
La autoridad monetaria vende dólares al sector público no financiero y de esta forma contrarresta las presiones a la baja de la cotización de las divisas. De lo contrario, el tipo de cambio estaría en un nivel menor.
La pregunta es si esta actuación del Banco Central en el tipo de cambio se realiza porque ellos creen que este es el punto de equilibrio del colón frente al dólar.
El próximo año cambiarían las condiciones y se observaría  una mayor volatilidad con una tendencia a la depreciación de la moneda costarricense frente al dólar, señalaron varios expertos en el programa de actualización económica visión del régimen cambiario, realizado por la firma Ecoanálisis la semana pasada.
El nuevo sistema de flotación administrada —a pesar de que se hizo oficial con el Programa Macroeconómico en enero pasado—, ya se hacía de hecho desde abril de 2014, lo que condujo a una administración más minuciosa de la volatilidad del tipo de cambio.
Desde hace un año vivimos con poca volatilidad en el tipo de cambio, gracias a la administración que realiza el Banco Central, lo que le da un seguro a los deudores en moneda extranjera principalmente.
Incluso, el crédito en moneda extranjera está volviendo a repuntar, ya que la percepción de riesgo que enfrentan los deudores por la fuerte depreciación de hace un año ha desvanecido.
Esto aunque el Banco Central no quiere que esto suceda, la estabilidad que ha promovido en el mercado cambiario parece contradecir su objetivo.
Hoy las presiones de apreciación en la moneda costarricense se dan por los $1.000 millones que entraron a la economía nacional del último tracto de eurobonos, además de una menor demanda de moneda extranjera por el bajo precio internacional de los combustibles, así como de las materias primas y la entrada regular de capitales que hacen las empresas para hacer frente a sus obligaciones, en particular el pago impuestos del primer trimestre.
Pero el próximo año ya no se tendrían eurobonos ni se conoce aún ninguna alternativa gubernamental para reemplazarlos. Los precios de los combustibles no seguirían bajando, por lo que no serían un factor preponderante en la economía y cada vez se hace más probable el inicio del ciclo de aumento de las tasas de interés de Estados Unidos, que le restaría atractivo atraer y mantener capitales a los mercados emergentes.
El país tiene suficientes reservas internacionales para hacer frente a fuertes presiones de depreciación, por encima de los $8,3 mil millones, pero el Banco Central debería ir pensando en cómo mitigar los restantes efectos negativos sobre la actividad económica que provocarían estos cambios que se prevén para 2016.
Por el momento, la mejor recomendación para los empresarios es que vayan pensando en herramientas, estrategias e instrumentos que les permitan enfrentar mayor volatilidad cambiaria y de tasas de interés.
Para los inversionistas sería un buen momento de comprar dólares baratos para luego poder venderlos a un precio mayor, generándoles una ganancia cambiaria, en un futuro de mediano plazo.

 

 

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