Logo La República

Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Concacaf salpicada de inmundicia

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 05 diciembre, 2015


Empresario de bajo perfil, incluso ajeno al fútbol.
Otro empresario, asesinado pocos años después, lo ilusiona para que se “meta” en el mundo de la dirigencia del fútbol y acepta.
Jamás se imaginó los peldaños que subiría hasta llegar a la antesala del trono, solo superado en jerarquía por el rey; cosas de la vida, el día de su coronación como vicepresidente lo metieron a la cárcel. Es inocente hasta que se demuestre lo contrario; hoy no existe ninguna sentencia en su contra.
Probó y disfrutó las mieles del éxito; hizo carrera en la más grande multinacional del planeta que hoy se derrumba en mil pedazos; viajó por el universo en primera clase; suites de cinco estrellas fueron sus hospedajes y se acostumbró a los goces que ofrece el fútbol de primer mundo.
Supuestamente cayó en la tentación.
El brazo de la ley lo atrapó en un hotel de Suiza y afloran acusaciones en su contra: se declara inocente el mismo día que muchos de sus colegas de oficio aceptaron la culpa y corrieron a las bóvedas bancarias a sacar los dólares para devolverlos y que les bajen las penas.
¡Pena es lo que dan!
Como frágil castillo de arena el imperio de la FIFA se derrumbó y ahora el pez gordo que la preside, respira y sobrevive sobre el hedor de muchos cadáveres que la organización llevó a la orgía y ahora son cremados sin un solo dólar dentro del ataúd de cartón en que descansan sus restos.
La codicia paga altos intereses monetarios pero la condena a quienes la practican es desproporcionada, dado que el derrumbe ético y moral que se sufre no tiene precio.
El transatlántico de la FIFA se hunde y las ratas salieron huyendo, escribió un colega en ESPN. Nada más cierto.
Más acusados, más pruebas, más sobornos de todos los altos mandos de la organización, con una Concacaf salpicada en la inmundicia.
¿Cómo rechazar cifras de seis ceros que te van a depositar en un banco “sin que nadie se entere”?
Con Dios, con valores, con principios, con amor a la familia el soborno se rechaza, pero la codicia rompe el saco y en ella han quedado atrapados estos seres humanos vacíos, sin alma y sin espíritu que ahora corren y corren desesperados a regresarle a la justicia “sus ahorros”, ganados en el redondel de la indecencia.