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Viernes 7 Noviembre, 2014

Con motivo del Día de la Democracia, celebremos un año más de nuestra Constitución Política

Nuestra vigorosa democracia descansa en gran medida en la Constitución Política de Costa Rica que, como Carta Fundamental en un mundo moderno, es  una declaración de los derechos fundamentales que la sociedad costarricense ha ido reconociendo como legítimos a sus habitantes. También es  una declaración de la forma de organización política que ha escogido la sociedad costarricense para regirse. En el aniversario de nuestra Constitución, resalto el debido respeto a la estructura del poder legítimo que en ella establece, que fija las fronteras de las conductas públicas para impedir que se lesionen los derechos fundamentales de las y los costarricenses y, además, para regular con la debida coherencia  las funciones de todos los órganos estatales.
En este aniversario, es necesario hacer mención de la vitalidad y consolidación que la Sala Constitucional —en sus 25 años recién cumplidos— también les ha dado a las normas y principios constitucionales. Valga decir que emitió como resolución emblemática en la historia judicial la sentencia 9992-04 que declara la paz no solo como un valor al que aspira nuestra sociedad, sino también como un derecho fundamental del pueblo costarricense. Paz que se asegura y fortalece en dos pilares fundamentales: la abolición del ejército, por una parte, y por otra, la política de tolerancia y diálogo que tiende a reconocer y respetar la diversidad en todas sus expresiones dentro de nuestros márgenes de legalidad. Ambos, pilares que hoy forman parte de la conciencia democrática del ser costarricense y dan forma a nuestra más honda identidad nacional. Al ser Costa Rica una democracia estable, se nos obliga a quienes administramos la cosa pública a dar de nuestra parte el mejor y más adecuado servicio a la sociedad, mediante un excelente funcionamiento del aparato estatal, reto que asumimos con convicción al iniciar nuestra gestión teniendo presente en todo momento que debemos actuar de un modo proactivo, en beneficio de la paz, lo que nos conduce a actuar en defensa, muy particularmente, de las minorías afectadas con acciones discriminatorias que, de manera consciente o no, pueden invisibilizarlas. El respeto al pensamiento distinto es base para alcanzar la paz que anhelamos.
La solidaridad es otro pilar fundamental de nuestra democracia constitucional, hoy parte de la sociedad de la información. Estamos llamados, por lo tanto, día a día, a consolidarla y enriquecerla. Esto nos obliga entre otras cosas a enfrentar la brecha digital existente que nos dice que muchas y muchos costarricenses tienen limitado el acceso a la información, instrumento aliado por excelencia del desarrollo humano. Debemos realizar todo el esfuerzo necesario para acercar y poner a disposición de todos los sectores de la población las herramientas tecnológicas a nuestros hogares y escuelas, con especial atención a aquellos más pobres y alejados, para que se permita a todos los estudiantes costarricenses, a todas las pequeñas empresas, hospitales, escuelas y en general a toda persona, contar con la información que necesita, tal y como lo señaló acertadamente la Sala Constitucional en la resolución 12790-2010 al declarar como derecho fundamental el acceso a Internet.
En nuestro país, la Constitución vive y se renueva todos los días mediante la escucha a la ciudadanía en sus inquietudes. Gracias a la intervención jurisdiccional, esta ajusta su realidad y actividad a las necesidades históricas del país; facilita las aspiraciones de sus habitantes al garantizarles sus derechos fundamentales y mejora en su calidad de vida. Celebro y comparto mi orgullo por un año más de nuestra Constitución Política.

Luis Guillermo Solís Rivera
Presidente de la República