Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 26 Enero, 2012


De cal y de arena
Con esos diablos… infierno seguro

“En el Partido Liberación Nacional no solo hay santos; también hay diablos”. A la par de esta perogrullada, don Bernal Jiménez, Presidente del PLN, debería referir las armas con que van a extirpar la corrupción y a expulsar a esos diablos ya mismo, sin dilatorias, vistas las dimensiones del tsunami de la inmoralidad que amenaza con barrer al partido que funda sus orígenes en una rebelión contra la corrupción en la función pública.
Y como el Lic. Jiménez lo debe hacer, también es tarea irrenunciable de las autoridades de los otros partidos indiciados en diversos expedientes que acusan sus desviaciones éticas. Si tantos pillastres parasitando en los partidos no son expulsados, este mal con características de pandemia va a socavar gravemente las estructuras sociales e institucionales de Costa Rica y a pinchar quizás sin remedio la credibilidad en la democracia.
Por lo que denuncia la prensa (que ha de ser la punta del iceberg, apenas) no hay más que concluir que son muchísimos los diablos enquistados en los estamentos de la política costarricense por lo que don Bernal y los presidentes de los demás partidos deben informar al país del arsenal de que disponen y de la firmeza y honestidad que les asiste para depurarse y para sancionar a tanto diablo.
Lo peor y por desgracia hay indicios de que así está ocurriendo es el amiguismo, el metro de diferente longitud, la tolerancia con el pez gordo. El capítulo del diputado Jorge Angulo y el de Otto Guevara no son más que una página en un ya grueso libro con una larga seguidilla de vicios y corruptelas protagonizados desde la prominencia política.
Hay hechos que el PLN ha mirado impávido quizá al pairo del bizqueo del Ministerio Público cuando no ha actuado con el rigor que condujo a encausar a los expresidentes Calderón Fournier y Rodríguez Echeverría. Por ahí están en los pliegues de los cortinajes los “corruptos de distinto signo actuando con los mismos sistemas y estrategias de siempre”, de que habló el egregio Jorge Luis Villanueva en aquella memorable “sesión secreta” del 3/8/89 en que el Directorio Político del PLN fue convocado para pedirle al expresidente Daniel Oduber separarse de todos los cargos, funciones y actividades proselitistas mientras el Tribunal de Etica tramitaba un expediente que le había abierto. De haber mantenido incólumes las rígidas exigencias que impuso a don Daniel (independientemente de si respondían a un afán de venganza o a una bajeza política), hoy Liberación no estaría cundido de diablos ni sus gobiernos expuestos a un acelerado descrédito ni las instituciones políticas y sociales nacionales en la ruta del derrumbe.
Así como está, Liberación Nacional ha dejado de ser partido político para convertirse en maquinaria electoral, para peores males cooptada por un pequeño grupo que interpreta que el gobierno es plataforma para hacer negocios. Son “los corruptos de distinto signo actuando con los sistemas y estrategias de siempre”.

Alvaro Madrigal