Laura Bonilla

Laura Bonilla

Enviar
Viernes 2 Septiembre, 2016

Aunque se sabe que la apreciación del colón se relaciona con el excesivo gasto de gobierno y su financiación externa, así como con el diferencial de tasas de interés de colones y dólares; es conveniente para el país que las autoridades del Banco Central neutralicen dichos efectos

Competitividad versus política cambiaria

El sector exportador de bienes generó en 2015 casi $9.650 millones, lo que representa más de un 31% del Producto Interno Bruto (PIB).
De ese monto, el sector agrícola aportó $2.453 millones, casi un 5% del PIB. Los dos primeros productos de exportación son el banano ($826,84 millones) y la piña ($804,84 millones), que representan más del 50% del total de las exportaciones de este sector. En su conjunto, el sector agroexportador genera cerca de 353 mil empleos directos, por lo que su impacto en los ingresos del país y en la estabilidad social y laboral es innegable.


No obstante, este mismo sector ha venido advirtiendo, con honda preocupación, acerca de la progresiva pérdida de competitividad de nuestras exportaciones agrícolas, así como del sector turismo, debido entre otras razones a que el tipo de cambio real no refleja correctamente las condiciones de intercambio con nuestros socios comerciales en el exterior.
Eso hace que nuestros productos de exportación se encarezcan en términos reales para los consumidores externos, y que los servicios brindados localmente igual resulten más caros para los turistas que nos visitan, en comparación con otros países de la región.
Este desequilibrio en el tipo de cambio real, que hace de nuestro colón una moneda sobrevalorada para el intercambio comercial, está generando serias dificultades al sector turístico y agroexportador, porque le resta competitividad ante sus principales competidores.
Datos del Banco Central de Costa Rica evidencian que, en la última década la apreciación del colón ha generado una pérdida de competitividad de 20 puntos porcentuales, lo que se traduce en menores ingresos para los sectores agroexportador y de turismo y aumenta el riesgo de pérdida de empleo en el sector más vulnerable de nuestra economía.
El sector agrícola es el que genera la mayor cantidad de empleo en las zonas rurales, como la Zona Norte, el Caribe y el llamado Sur-Sur, con poblaciones productoras de piña, banano, melón y tubérculos. ¿Qué pasaría si las empresas de estas zonas cierran por la pérdida constante de competitividad?
Ese riesgo se vuelve más real cuando vemos que países competidores directos nuestros, por diversas razones, han devaluado sus monedas en los últimos dos años: Colombia devaluó un 53% con una inflación del 13,4%; Brasil el 45% y un 18,5% de inflación; México 41% con 3%; Chile en 20% con 9%; Perú devaluó en 19% con inflación del 7% y Costa Rica está con 0,8% de devaluación con un 0,1% de inflación. Sin lugar a dudas, nuestro país es mucho más caro para producir y competir.
El sector exportador aboga por una política de manejo cambiario profesional, prudente y objetiva, que logre un tipo de cambio real neutro. Es decir, que no favorezca ni a exportadores ni a importadores. Con el régimen cambiario se ha venido dando una apreciación real del colón que ha perjudicado la competitividad del sector exportador y turístico, también ha abaratado el costo de las importaciones. Esta tendencia se puede considerar con mayor claridad desde 2006 a la fecha, con una apreciación real de 20 puntos porcentuales.
Aunque se sabe que la apreciación del colón se relaciona con el excesivo gasto de gobierno y su financiación externa, así como con el diferencial de tasas de interés de colones y dólares; es conveniente para el país que las autoridades del Banco Central neutralicen dichos efectos para que, en el mediano plazo, se corrijan esos desequilibrios, factores necesarios para recuperar la competitividad. De lo contrario, tendremos un porcentaje mayor de desempleo y pobreza en el país.