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Competitividad debe mejorar con innovación

Líderes políticos y expertos económicos de los países americanos llamaron ayer en Santiago de Chile a invertir en innovación para mejorar la competitividad en la región y mitigar así los efectos de la crisis financiera.
Es necesario “cerrar una brecha que tenemos en la región en términos de investigación y desarrollo (I+D), cuando nos comparamos con las economías más desarrolladas del mundo”, dijo Michelle Bachelet, presidenta de Chile, en la sesión inaugural del III Foro de Competitividad de las Américas.
El Foro reúne en Santiago a una veintena de ministros de Economía y Comercio del continente, que debatirán hasta hoy sobre cómo mejorar la productividad en época de crisis.
Al encuentro asistieron Álvaro Colom, presidente de Guatemala, y Gary Locke, secretario de Comercio de Estados Unidos, mientras que Luis Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, canceló su participación por problemas de agenda.
Bachelet destacó la brecha existente en la región en las políticas de innovación y recordó que en 2007 los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) invertían en I+D un promedio del 2,3% de su PIB, mientras que en América Latina el porcentaje oscilaba entre el 0,5 y el 0,6%.
La necesidad de innovar para aumentar la competitividad apareció en buena parte de las intervenciones del encuentro, así como el papel del Estado y la regularización de los mercados, tras la crisis financiera que afectó las economías de todo el mundo.
La innovación es una condición necesaria para generar espacios de competitividad en la región, dijo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), quien puso como ejemplo los casos de China y Estados Unidos, donde la inversión en I+D ha aumentado en los últimos años, algo que no ha sucedido en América Latina y el Caribe, donde “se ha mantenido prácticamente inalterada en la ultima década, con la única excepción de Brasil”.
A su juicio, debe producirse en la región un cambio de paradigma a la hora de entender la competitividad para llegar a la competitividad auténtica.
“Seguimos concibiendo el hecho de que la competitividad debe basarse en costos más bajos, eso es ventaja comparativa estática (...) debemos ir hacia ventajas competitivas dinámicas, con nuevos productos, buscando nuevos mercados”, dijo Bércena.
Los países del Cono Sur siguen especializados en la explotación de recursos humanos y los de Centroamérica actúan como plataformas de exportación, actividades que generan poca innovación.
“El modelo exportador basado solamente en los recursos naturales no es suficiente, hay que transformarlo. Esta es la evidencia que la crisis ha dejado, seguimos arrastrando la brecha de la desigualdad, la de la productividad y la de la inversión”, agregó Bárcena.
Ante ello, es importante la competitividad basada en bienes de alta tecnología, como las tecnologías de la información, la biotecnología y la nanotecnología, sectores que “pueden ayudar a reestructurar las viejas ramas industriales” en la región.

Santiago de Chile
EFE
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