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Como todos los meses la autoridad monetaria hace una revisión de cómo ve la economía y los principales puntos de los cambios que se pueden ver para el futuro económico del país.
Así, la Tasa de Política Monetaria (TPM) se modificó a la baja en 75 puntos base para ubicarla en 2,25% anual a partir de ayer.
Para la reducción tomó en cuenta la desaceleración de la inflación local iniciada en diciembre del 2014, con tasas de variación interanual menores a cero en el tercer trimestre de este año.
Este proceso estuvo influido, principalmente, por la reducción en los precios de materias primas, de bienes y servicios regulados y de algunos productos agrícolas.
Saben que todo esto es transitorio, pero de igual forma se valora que, de manera prospectiva, dado el comportamiento de los determinantes macroeconómicos de la inflación, existe una alta probabilidad de que ésta se ubique cercana a cero en lo que resta del 2015 y de que se mantenga en niveles bajos durante el 2016.
Por un lado, hay holgura en la capacidad de producción y las expectativas inflacionarias son decrecientes e incluso, por sétimo mes consecutivo, se ubican dentro del rango objetivo; por otro, los agregados monetarios y crediticios crecen a tasas inferiores a las previstas en la programación macroeconómica.
Sobre esto último debe señalarse que, el sistema financiero dispone de excedentes de liquidez que, hasta el momento, han sido administrados con operaciones de muy corto plazo en el Mercado integrado de liquidez y que se manifiestan en un costo de la liquidez por debajo de la Tasa de política monetaria.
Por otro lado, las menores expectativas inflacionarias llevaron a reducciones en los rendimientos en el mercado secundario de valores y, por el lado externo, tanto organismos internacionales como agencias especializadas estiman, para los próximos años, una relativa estabilidad en los precios de las materias primas, por lo que no se prevén presiones inflacionarias por esta vía.
Además, la producción nacional, medida por el Índice mensual de actividad económica, creció en los primeros ocho meses del 2015 a una tasa media de 1,9% e interanual de 2,2% y mostró por quinto mes consecutivo una aceleración.
El impulso en producción ha estado determinado, principalmente, por las industrias de servicios.
Las transacciones de la economía con el resto del mundo evolucionan según lo contemplado en la programación Macroeconómica y, por ende, de manera coherente con un déficit en cuenta corriente para el 2015 en torno a 4% del PIB.
La disponibilidad de recursos externos de mediano y largo plazo permitió financiar esa brecha e incrementar las Reservas internacionales netas, cuyo saldo alcanzó $7.899 millones el pasado 19 de octubre (15% del PIB).

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