Reflexiones
Comisiones ruinosas


Ciertamente la banca debe cubrir una necesidad creciente de servicios, muchos de ellos con amplios requerimientos de tecnología y de seguridad informática, sin embargo, cuando miramos las comisiones bancarias de nuestros bancos del Estado, no podemos concluir otra cosa que comisiones ruinosas para la sociedad.
Al estrecharse un poco el margen de intermediación financiera, es decir, la diferencia entre el precio a que pagan los bancos, tasa pasiva y el precio al que prestan dichos recursos, tasas activas; los bancos se acomodan en el lado de las comisiones, generando grandes problemas a la competitividad de las empresas y absorbiendo enorme cantidad de riqueza desde los sectores productivos, sobre todo la pequeña y mediana empresa industrial, comercial y de servicios.
Es increíble que por un datáfono y su función un banco público como el Banco Nacional que se dice favorecer a la pequeña empresa cobre cerca del 7% sobre las ventas. Dicha comisión es equivalente casi a un 50% de la rentabilidad del negocio, en muchos casos gana más el Banco que el margen del pequeño y mediano empresario. Es muy inconsistente que se genere un discurso a favor de las pequeñas y mediana empresas y que al mismo tiempo, las comisiones bancarias estén por las nubes.
Algo muy similar funciona en el sistema de pensiones, se cobra comisión dos veces por administrar el mismo fondo. Al pasar el fondo de capitalización laboral, 50% según ley al fondo de pensiones complementarias, simplemente por cambiarlo de acera o de lado del banco en una cuenta, se cobra otra vez una comisión de administración. Al final del día, el fondo de pensiones queda erosionado por las comisiones del Banco, a través de su operadora de pensiones; muchas veces la comisión supera el rendimiento por lo que inclusive el fondo se hace más pequeño en términos nominales. Son excesivas las comisiones, como son también excesivos los gastos de la burocracia regulatoria dentro del sistema financiero, que sin embargo, hace muy poco en función de los usuarios, los ciudadanos.
Es absolutamente indispensable realizar una transformación del sistema financiero que aumente la transparencia, mejore las instancias regulatorias y ponga coto al actuar de los bancos, que escondidos detrás de campañas millonarias en propaganda, han estado drenando los recursos de ahorrantes y de inversionistas por mucho tiempo. Es hora de que cambie la actitud de las entidades regulatorias a favor de los y las ciudadanos y ciudadanas, urge eliminar, la captura regulatoria existente y profundizar el mercado.
Si Costa Rica quiere de verdad dar un paso al frente en su desarrollo y competitividad, sosteniendo su modelo de integración y ascenso social, urge una reforma financiera que fortalezca la regulación y sobre todo, ponga coto al accionar oligopólico de la banca, aunque diga que se llama banca pública de desarrollo.

Leiner Vargas Alfaro
lavagrecia@gmail.com

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