Enviar
Viernes 22 Mayo, 2009

Combatir el desempleo, el mejor escudo ante la crisis

Vivimos en momentos difíciles, cuando los efectos de la crisis se notan cada vez más en el nivel de actividad económica del país, y con ello, la peor de las consecuencias: el desempleo. Keynes, economista de gran influencia de las teorías económicas, planteó la importancia del empleo, y no es para menos, ya que una economía con un alto nivel de desempleo no solo incurre en un costo económico sino también en un costo social: la calidad de vida de las personas, familias, comunidades y la sociedad en general se deteriora, pues el desempleo genera una cadena de desempleo, y con ello mayor pobreza.
Ante el carácter global de la crisis, se necesitan medidas coordinadas entre los Estados, pero también, de la colaboración y esfuerzo de la ciudadanía, y de nuestros dirigentes, debido a que muchas de las soluciones poseen un carácter más político que económico.
Se hace necesario, un proceso profundo de cambio, es momento de que nuestros dirigentes unan sus esfuerzos para aplicar una política expansiva, y no centrarse tanto en los problemas de inflación y desequilibrio fiscal; no se trata de limitarnos a una visión parcial, sino abrirnos a aceptar otros puntos que se acercan más a la realidad.
Es necesario que tanto el Ministerio de Hacienda como el Banco Central actúen lo más pronto posible, inyectando liquidez a la economía; es contradictorio oponerse y pensar que el único camino es reducir la inflación a costa de mayor desempleo, esta no es la principal necesidad que nos agobia, todo es cuestión de analizar el problema de una manera más humilde. De nada sirve que la inflación sea relativamente “baja” y las tasas de interés altas, si las personas siguen perdiendo sus empleos, y cada vez más familias dejan de percibir ingresos para comprar los bienes básicos.
Sin duda alguna, en tiempos de recesión, la aplicación de una política económica expansiva resulta ser lo más pertinente. Pero —¿Hasta qué punto se debe endeudar el estado?— todo depende a quién van dirigidos los recursos, más que una deuda pública es, o debe ser, una inversión futura; si el gasto se destina a educación, infraestructura, investigación en ciencia y tecnología, incentivos a las pymes (las cuales son las que concentran mayor empleo), estaremos apuntando en la dirección correcta.
Indudablemente la pregunta de la que todos quisiéramos tener una respuesta inmediata es ¿cuánto tardará la crisis? Ciertamente nadie puede saberlo; algunos especialistas consideran que la crisis va a tardar mucho tiempo, mientras que los más optimistas prevén que la recuperación se notará a partir del tercer trimestre del próximo año. Hay un argumento que encuentro completamente válido, y muy acertado: “la crisis durará hasta que deje de aumentar la manifestación más triste de todas ¡El desempleo!” Solo así habremos combatido este difícil momento coyuntural, y eso no es más que con medidas bien diseñadas y en beneficio de los más vulnerables.

Andrea Soto Chaverri
Economista