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Colombia acorralada en la Unasur
Polémica por acuerdo militar con Washington deja sin frutos el encuentro de cancilleres suramericanos

Bogotá
EFE

Colombia ha empezado a sentirse acorralada dentro de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) por su acuerdo militar con Estados Unidos y no descarta retirarse del bloque si esa situación persiste, advirtieron ayer varios políticos y analistas.
En su intento por abordar en recientes reuniones del bloque suramericano los peligros para la región del creciente armamentismo, el terrorismo y el narcotráfico, Colombia denuncia que se ha topado con la “actitud intransigente” de varios países.
“Si no vemos preocupación por el narcotráfico, el armamentismo y el crimen organizado, si no hay sensibilidad por esos temas (...) tocaría evaluar” la salida de la Unasur, advirtió ayer el ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva.
Explicó que el Gobierno de Álvaro Uribe todavía tiene esperanza en “enderezar el camino”, pero insistió en que en la reunión de cancilleres y ministros de Defensa de la Unasur celebrada el martes en Quito “no hubo sensibilidad suficiente” hacia los temas que preocupan a Colombia.
“La situación fue tensa y difícil. Había gavilla (confabulación) contra Colombia promovida por algunos países”, comentó Silva sobre ese encuentro, al que asistió junto con el canciller Jaime Bermúdez.
La principal “traba para que Unasur pueda procesar los temas de la seguridad regional es la actitud intransigente de algunos países, que quieren exigirle a Colombia lo que ellos mismos no están en disposición de ofrecer”, dijo, por su lado, a Efe el director de la Fundación Seguridad y Democracia, el analista Alfredo Rangel.
En opinión de este experto en asuntos de seguridad, “es muy sintomático” que países como Venezuela y Brasil, los que “más han invertido en armas recientemente”, se opongan a hablar abiertamente de su gasto militar en citas como la del martes, que terminó sin consenso y sin acuerdos concretos.
La reunión de Quito fue convocada principalmente para analizar el acuerdo que permitirá a Estados Unidos usar bases militares en Colombia, aún sin firmar pero que ya ha generado malestar en Suramérica, aunque Bogotá pidió también discutir las compras de armas de otros países de la región, entre ellos Venezuela y Brasil.
Sobre esas compras “no hubo explicaciones”, admitió ayer el ministro Silva.
Si esa falta de transparencia continúa, “Unasur va hacia el empantanamiento y la parálisis”, alertó Rangel, para quien Colombia podría plantearse en primera instancia retirarse del Consejo de Defensa del organismo, lo que, a su vez, podría llevar a otros países a “presionar” para que en la agenda regional se contemple la carrera armamentista.
“Un principio elemental en las relaciones internacionales es la simetría” y, en ese contexto, Colombia está dispuesta a difundir los detalles de su acuerdo con Estados Unidos si otros países hacen lo mismo con sus pactos militares, enfatizó Rangel.
En este contexto, el ex canciller colombiano Guillermo Fernández de Soto sostuvo en declaraciones a la emisora RCN que la reunión de Quito puso en evidencia la “desconfianza” existente en Suramérica y, además, que algunos países “hacen acuerdos militares, pero no quieren ser objeto de ningún tipo de evaluación”.
Colombia “tiene todo el interés en que Unasur salga fortalecida”, admitió también ayer el canciller Bermúdez, quien insistió, no obstante, en que en futuras reuniones del bloque se deben tratar “todos los temas con la misma dimensión y correspondencia”.
Sin embargo, es el acuerdo militar con Estados Unidos el que sigue centrando la atención de sus socios en Unasur y ayer a Colombia le siguieron lloviendo críticas al respecto.
El presidente de Bolivia, Evo Morales, acusó al Gobierno de Uribe de estar sometido a Estados Unidos, mientras que el canciller argentino, Jorge Taiana, consideró que hubo “muy poca flexibilidad del lado de Colombia” en el encuentro de Quito.
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