Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 30 Abril, 2015

Cohabitación, opción del 1° de mayo  

El presidente del PLN, José Ma. Figueres, se fue de visita a Casa Presidencial. Percibió a su fracción legislativa acéfala de liderazgo y pensó que era su oportunidad. Tiró un anzuelo para someterla “sutilmente” a dar los votos al PAC para el directorio de la Asamblea Legislativa. Se acompañó de Juan L. Jiménez y Karla Prendas, jefe y subjefe de fracción, al final los tres salieron trasquilados. Ni Figueres logró su cometido de convertirse en líder externo, ni los diputados acompañantes pudieron cuajar sus intenciones de lograr la Jefatura de Fracción 2015. ¿Por qué? Porque ya existía un compromiso público con el PUSC, que Figueres intentó anular y que los diputados acompañantes obviaron.
Hace mucho el PUSC no tiene un puesto de alto perfil protagónico como la Presidencia del Congreso. Inclusive su secretario Rodolfo Piza públicamente acepta que es un deber aprovechar la oportunidad. Lo que sumado a la dualidad de discursos del actual Presidente legislativo Henry Mora (PAC) para con el FA y el PUSC —ofreciendo en privado apoyo sobre mismos temas con posiciones diferentes— hace pensar que la oportunidad que ofrece el PLN al PUSC es inigualable para abrir la puerta a un gobierno de cohabitación: un partido dirigiendo el Ejecutivo y otros el Legislativo.
El FA se siente muy cómodo con Henry Mora. Mora ha tenido falencias legislativas que no le hacen potable para ninguna otra fracción. Ottón Solís no cuenta con apoyo para presidir el Congreso, sus rivales de antaño jamás le darán esta vitrina, pues podría ser su resurrección política. Marcela Guerrero solo tendría oportunidad en caso de que las ambiciones personales en el PUSC desaprovechen los 18 votos del PLN.
Estamos ante un enfrentamiento novedoso de coaliciones: FAC (FA + PAC) frente al PLUSC (PLN + PUSC), 22 diputados frente a 26, quedando en manos de los otros 9 diputados la decisión de quien debe dirigir el Parlamento. En estos nueve la ventaja, por mucho, la mantienen los opositores a la “solapada” coalición FAC. El nuevo Ministro de la Presidencia, Sergio Alfaro, en su primera visita al Congreso fortaleció la percepción de cercanía entre el PAC y el FA, pues de los adversarios tan solo mantuvo reunión con la fracción de este último.
Atreverse a decir cuál será el resultado definitivo en la elección del directorio en un congreso multipartidista y de fracciones pequeñas es riesgoso; mas el primer año desperdiciado por el PAC, con un mal manejo por parte del Ejecutivo de las relaciones políticas debería pasar factura, puesto que en 365 días ni se fortalecieron alianzas ni apareció agenda que denotara su liderazgo.
Lo más prudente es una cohabitación, a diferencia de la poco seria posición de Figueres Olsen, puesto que las falencias políticas y la falta de experiencia del Ejecutivo convierten el riesgo de un mal gobierno en un riesgo país. Lo mejor que le puede suceder a Costa Rica es que la experiencia del PUSC y el PLN —necesitados de refrescarse, de retomar credibilidad y verse propositivos— le tiendan una mano, pero con control político, a la Administración Solís para que deje de caminar “a tontas y a locas” durante los restantes tres años de gobierno. Lo contrario sería rehuir a la responsabilidad.

Claudio Alpízar Otoya
Politólogo