Cocina de autor y el Mediterráneo se encuentran en Kitchen by Rausch Bistro
Andrés Rosero, gerente de Alimentos y Bebidas del Hotel Sheraton, resaltó que los platillos que sirven gustan a todos y se dejan comer fácilmente. Esteban Monge/La República
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Alcanzar el balance adecuado entre la gran influencia de la tradición gastronómica del Mediterráneo con las propuestas de cocina de autor no es tarea sencilla. Requiere sutileza en la cocina y mucho trabajo para que el resultado guste a los comensales.

En el restaurante Kitchen by Rausch Bistro conviven en armonía ambos conceptos y al final el gran beneficiado siempre es quien se sienta a su mesa.

Andrés Rosero, gerente de Alimentos y Bebidas del Hotel Sheraton (donde se encuentra el establecimiento), resaltó que gracias a esa filosofía que desarrollan en la cocina es que los platillos que sirven gustan a todos.


“La nuestra es una cocina de autor respetando la gastronomía del Mediterráneo pero moderno, con producto fresco, comida elaborada pero no pesada. Es una concepción moderna de lo europeo, lo francés, hasta algo más ligero como ceviches, es muy dinámica!”, afirmó Rosero.

Una primera buena impresión de lo que ocurre en Kitchen by Rausch Bistro es su torre de berenjena, una entrada caliente que es la combinación de ingredientes tradicionales mediterráneos con un toque moderno.

La base del plato tiene una delicada salsa pomodoro (tomate), sobre esta se colocan los trozos de berenjena empanizada. En la parte superior de la torre aparece el queso suave de cabra y un toque de albahaca.

La berenjena resulta realmente buena. Con esta se llega al punto máximo de sabor al combinar en un bocado, pomodoro, berenjena y queso cremoso que de seguro sorprenderá a más de un carnívoro.

La propuesta de Rosero como plato fuerte es un fetuccini negro con camarones.

“Cuando se dice que un plato es de pasta negra es porque se hace con tinta de calamar, se emplea pasta fresca y se utiliza para platillos con mariscos”, añadió el experto.

Visualmente llama la atención desde el primer momento. La mezcla con la tinta de calamar es la justa para darle el color y sabor de mar al plato, pero sin que predomine. Al añadir su salsa de base cremosa con los camarones el resultado final es memorable.

 


 


 

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