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Jueves 15 Noviembre, 2012

Coalición por responsabilidad, no por oportunidad

Las fuerzas políticas distintas al PLN han sufrido, en la última década, un proceso de atomización que, no obstante sus evidentes debilidades, le ha facilitado al partido de gobierno ganar dos elecciones consecutivas y posicionarse, actualmente como la fuerza electoral con mayor fidelidad.
De no lograrse constituir esa estructura opositora, corremos el serio riesgo de que Liberación Nacional —aun siendo minoría y realizando pésimos gobiernos, tanto en lo material como en lo ético— pudiera obtener una tercera victoria y, con ello, seguir concentrando poder, seguir destruyendo el Estado de bienestar, seguir desangrando las finanzas públicas y seguir profundizando la desigualdad social dentro de la sociedad costarricense.
A nuestro criterio, en los últimos años, la clase política ha estado enzarzada, en la pequeña política, pues se nos olvidó hacer buena política; en lugar de procurar acuerdos eficientes para resolver problemas, convertimos las disputas personales y de grupos y partidos en un fin en sí mismo.
Se nos olvidó la realidad sobre la que pretendemos gobernar; creímos que nuestras pequeñas disputas eran la razón de ser de la política y se nos olvidó que la razón superior de la política es el ser humano, su felicidad, su bienestar, su realización.
Hoy, tenemos la oportunidad y la necesidad de rectificar y procurar acuerdos que nos permitan ofrecerle al electorado una nueva razón para creer.
Esa razón para creer puede construirse mediante una concertación de la oposición que debe realizarse sobre la base de algunas premisas, que son vitales.

• La alianza debe fundarse en principios y valores compartidos; una alianza que no se funde en principios correrá el riesgo de convertirse en una alianza de oportunistas.

• La alianza debe constituirse para luchar por algo trascendente para este país, no solo para expulsar del poder al Partido Liberación Nacional; una alianza que no se constituya para ese elevado propósito solo serviría para aspirar al poder por el poder mismo y eso, en política, tiene un nombre: arribismo.

• La alianza debe tener como objetivo estratégico gobernar bien, de manera transparente y eficiente; con base en un programa de amplio aliento; no tiene sentido establecer una alianza si no es para ofrecerle al electorado la certeza de un buen gobierno.

Gerardo Vargas