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Para esta Navidad, en San José la actividad desapareció
Chinos desplazan chinamos

Comerciantes que subsisten pasaron de ganar ¢350 mil hace 11 años, a ¢100 mil hoy

La multiplicación de los comercios que ofrecen todo tipo de mercadería traída de China, es responsable de la casi desaparición de los tradicionales chinamos navideños.
A la rápida proliferación de ese tipo de establecimientos, se suma la negativa de los municipios del casco urbano metropolitano a conceder permisos, para que estas ventas tan costarricenses vayan en franca despedida.
La estadística no miente, solo en el centro de la ciudad capital los 100 permisos que se emitieron para chinamos en diciembre de 2000, pasaron a ninguno en cuestión de ocho años.
Desde 2008 las calles y aceras josefinas no tienen como parte de sus elementos navideños los pasitos, cipreses, la lana ni los juguetes que otrora se encontraban en los chinamos.
“Esto está condenado a desaparecer, porque no se puede competir con los precios y la variedad que manejan los chinos”, expresó Walter Betrano, chinamero con 35 años de experiencia.
Esa gente trae de todo y a mucho menor precio de lo que uno puede ofrecer, eso no deja nada de margen para operar, agregó el comerciante.
Los cálculos del chinamero hablan por sí mismos, pues refiere que hace diez años las ventas podían dejar hasta ¢350 mil diarios, y hoy el día tiene que ser muy bueno para llegar a ¢100 mil.
La oferta de los ya escasos chinamos también deja ver la decadencia del negocio.
Décadas atrás no solo era posible encontrar ahí todos los elementos decorativos de la Navidad, sino que había una amplia gama de juguetes a disposición de los consumidores.
“Uno podía salir de los detallitos para la familia, en los chinamos, sobre todo para los chiquillos”, afirmó Vicente Arguedas, cliente de los chinamos que aún sobreviven en Guadalupe.
Había decoraciones, los mismos arbolitos, luces, los portales, la lana; y también juguetes: desde soldados y carritos, hasta bicicletas, finalizó quien afirma que va a extrañar los chinamos.
Las cifras del otro lado de la acera, también son evidentes.
En los últimos diez años, buena parte de los aproximadamente 100 mil ciudadanos de ascendencia china radicados en Costa Rica, ha anclado sus intenciones comerciales en la capital.
Aunque no se ha hecho un estudio oficial, en el casco urbano central existen al menos 360 comercios que tienen a China como fuente principal de su mercadería.
Llama la atención que a la fecha, ninguno de los noveles negocios se ha afiliado a la Cámara de Comercio de Costa Rica.
“Es la tendencia que impone la globalización y no hay nada que se pueda hacer al respecto”, explicó Allan Montero, segundo vicepresidente de ese grupo empresarial.
No debería extrañarnos que pronto haya más y más comercios japoneses, o indios o por qué no, africanos en San José, terminó Montero.
Sumado a la dura competencia que golpea a los chinameros, figura la negativa de las autoridades municipales a otorgar permisos para que se monten los chinamos.
En San José, el jerarca municipal sostiene sin rodeos que los chinamos no volverán a verse.
“La política de que no se obstruya el paso de los peatones, ya es clara y ha sido bien recibida por los habitantes”, sostuvo Johnny Araya, alcalde de San José.
Con los vendedores ambulantes estamos siendo lo más drásticos posible y en el caso de los chinameros, hay que decir claramente que no vamos a extender ni un solo permiso, sentenció Araya.
La Navidad de este y los años subsiguientes ya no contará más con los olores ni los colores de los chinamos.

Ernesto Villalobos
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