Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 2 Julio, 2010



Un país con tan fuerte crecimiento (China) no debería exportar mano de obra barata, menos a países que tienen a centenares de miles de jóvenes sin trabajo.
China: relaciones turbias

El caso de los trabajadores chinos responde a una presión lamentable, la que ha sido claramente expuesta por las autoridades costarricenses. Cada situación problemática tiene la virtud de desnudar a los personajes que intervienen y permitir saber quién es quién. La actitud y decisión del Canciller costarricense, del embajador saliente de Costa Rica en China y de los cónsules en ese país, es contundente. Además hay que destacar la estatura de la ministra del Trabajo, Sandra Piszk, que para quienes la conocemos no es de extrañar. Una vez más: no hay almuerzo gratis.
Los escenarios del mundo cambian, lo que ayer era una necesidad, hoy es un problema. Hace un par de siglos Costa Rica dio los primeros pasos para impulsar la inmigración de mano de obra. Todos conocemos las olas de trabajadores para construir el ferrocarril: chinos, negros venidos de Jamaica, italianos o “tútiles” como se les llamó acá, en fin, eran los tiempos en que se requería mucha mano de obra. Hoy casi todos los países cierran sus fronteras a la inmigración masiva, especialmente los más desarrollados. Es el sino de los tiempos.
Lejanos están los tiempos en que Costa Rica, hace un siglo y medio, se propuso por primera vez traer a 200 trabajadores chinos, de los cuales solo llegaron 77. Una buena parte de ellos venían de Panamá y se quedaron trabajando en una hacienda en Puntarenas, iniciando la fuerte influencia china en el citado puerto. Pasaron menos de dos décadas para que desembarcaran otros 653 chinos para construir las vías del ferrocarril.
Un buen día, en una agradable conversación con Diego Chou, un chino doctorado en historia en la Pontificia Universidad Católica de Chile y especializado en movimientos migratorios chinos hacia nuestro continente, pude apreciar diversas aristas de este fenómeno, no solo por sus escritos que gentilmente me obsequió, sino por la perspectiva humana del mismo.
Todos conocemos las penurias, injusticias y trato esclavizante que recibieron estos inmigrantes por parte de los dueños de la empresa ferrocarrilera. Estoy convencido que Chou estaría satisfecho de saber que los chinos que llegan al país sean tratados como cualquier trabajador nacional y entendería también que la lucha por el empleo no facilita la inmigración masiva.
China es hoy un país pujante que ha atraído agresivamente inversión externa, generando fuentes de trabajo como nunca antes en su historia. China tenía un impacto político en el ámbito internacional, hoy tiene además un fuerte impacto económico.
El devaluado yuan y la mano de obra barata han inundado los mercados con precios bajos, inestabilizando el comercio internacional. Un país con tan fuerte crecimiento no debería exportar mano de obra barata, menos a países que tienen a centenares de miles de jóvenes sin trabajo.
China está presente en la sociedad costarricense desde hace un siglo y medio, es gente muy trabajadora y emprendedora, nada tiene que ver esto con el erróneo proceder de alguna autoridad.

Arturo Jofré