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Viernes 21 Junio, 2013

China e India tienen, por encima de algunas rivalidades, intereses estratégicos comunes


China e India y la economía del siglo XXI

En los próximos 50 años el desarrollo de la tecnología cambiará nuestras vidas, porque las innovaciones que se avecinan, modificarán nuestra forma de vivir, de tal manera que solo un cambio de mentalidad, podrá asimilarlas.
Según el Consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, estos cambios serán liderados por China y la India, suponiendo que el poder económico, tecnológico, y el rol político que asuman, transformarán el panorama geopolítico del mundo, como lo hicieron en su momento el surgimiento de una Alemania unida en el siglo XIX, y Estados Unidos a comienzos del siglo pasado.
En los últimos 25 años China e India han instrumentado un programa de reformas económicas, una combinación de políticas gubernamentales y de iniciativa privada a niveles locales con el empleo de trabajo eficiente y barato en el marco de una economía abierta al comercio internacional que atrae ingentes inversiones extranjeras e importación de tecnologías.
Los chinos han seguido el modelo de crecimiento del este asiático, cuyos bases son la elevada tasa de ahorro doméstico, una alta tasa de inversión, un tipo de cambio monetario competitivo y una industria de la transformación enfocada en la exportación, mientras que la economía india todavía sigue siendo un importador neto de capital extranjero.
Es casi un hecho que China e India liderarán al continente asiático en su nuevo rol de poder económico, político, tecnológico y militar. No obstante China romperá con los esquemas geográficos actuales, situándose al lado de las economías de alto desarrollo, creando un nuevo escenario en donde, Japón, Estados Unidos y Europa deberán evaluar su rol, uno en la región asiática, y los otros como policías del mundo de decidir si se suben al vagón de China o intentan hacerle peso.
Cabe destacar que China e India se han convertido en un motor fundamental de la economía planetaria, lo que implica el uso intensivo de materias primas y los 5,5 millones de barriles de petróleo diarios, solo en China, lo que supone que el calentamiento global para los próximos 50 años es inevitable.
China e India tienen por encima de algunas rivalidades (entre las que están incluso contenciosos territoriales, que se agravan periódicamente), intereses estratégicos comunes. Se trata de grandes países en desarrollo, en los que la pobreza es todavía importante. Les interesa a ambos una nueva arquitectura comercial o financiera internacional más favorable al desarrollo.
Finalmente, más allá de sus intenciones, China está destinada a jugar un rol de potencia mundial, el camino emprendido y el ritmo de su desarrollo y su ascenso, representan una oportunidad comercial, basada en sus propias creencias, así como su modelo político y económico tiene grandes implicaciones para la paz y el desarrollo de Asia y del mundo, porque representa oportunidades para algunos y amenazas para otros.

Luis Fernando Allen Forbes
Director ejecutivo
Asociación Salvemos el Río Pacuare
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