David Gutierrez

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Lunes 15 Noviembre, 2010


¿Causará Google las invasiones del futuro?


Desde luego que no. El solo pensarlo es absurdo, excepto para aquellos políticos del país vecino, que hacen campaña y buscan unir a su país con argumentos frívolos y demenciales. Así, resulta que hoy, la isla Calero resulta pertenecer a Nicaragua y no como ha sido siempre, a nuestro país. ¿Y de dónde salió semejante argumento?
Para sorpresa de todos, para llegar a esta definición territorial los políticos nicaragüenses adoptaron el trazado de la frontera del buscador Google, un software que es sumamente útil, pero tal y como reconoce la propia empresa, con mediciones no oficiales.
Los mapas oficiales de estos países son los que emiten y autorizan tanto el Instituto Geográfico Nacional de Costa Rica como el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales. Los mapas oficiales de estas entidades incluyen a la isla Calero como parte del territorio costarricense. Así las cosas, la realidad es que los militares nicaragüenses han invadido Costa Rica. Específicamente, han invadido la isla Calero, la cual se ubica en la margen derecha del río San Juan.
Pero, ¿por qué nos han invadido los nicaragüenses?
Acerca de esto surgen todo tipo de teorías. La de carácter político es la que siempre hemos vivido: cada vez que uno de sus gobernantes necesita aumentar su índice de popularidad, recurre a la soberanía sobre el río San Juan para unir a su país. Esto lo hacen, lamentablemente, con argumentos falsos como que los costarricenses queremos “robarles” su río.
La otra teoría es que los nicaragüenses pretenden dragar el río San Juan de forma que su corriente sea la misma que existía en 1858, fecha de la firma del Tratado Cañas- Jerez, que estableció los límites entre ambos países. Este tratado fue sometido a un arbitraje internacional, que resultó en el Laudo Cleveland de 1888 y en una interpretación técnica del año 1897 a cargo por E.P. Alexander. Ambas resoluciones otorgan a Costa Rica, indudablemente, la titularidad sobre la isla Calero. Además, hay abundantes dudas sobre el derecho de Nicaragua de llevar a cabo el dragado, que por cierto realizan con una draga irónicamente llamada “Soberanía”, que es financiada por la Alianza Bolivariana de Venezuela. La sentencia de la Corte Internacional de Justicia de 13 de julio de 2009 no solo no les otorgó el derecho de dragar, sino que el dragado tiene repercusiones ambientales, así como de cambio de cauce y de corrientes en ríos cercanos. Peor aún, desde el primer momento en que los militares del ejército nicaragüense ocuparon la isla Calero, la causaron el mayor daño de su historia al talar grandes porciones de sus 151 kilómetros cuadrados. Esta isla es un humedal protegido internacionalmente que hoy sufre de daño ambiental.
Conocemos a los nicaragüenses como gente trabajadora y decente. Gente agradable, que disfruta de su vida. Pero lastimosamente, la mayoría de sus gobernantes recientes ha hecho poco por este país. Hoy, Nicaragua está catalogada por rankings internacionales como uno de los países más corruptos, menos competitivos y de menor desarrollo humano, no solo de Latinoamérica sino del mundo.
Cajita blanca para aquellas personas que creímos que la sentencia de la Corte Internacional de Justicia resolvería finalmente el tema fronterizo entre los dos países. Pero estemos claros que la responsabilidad no es de Google.
El conflicto fronterizo que suma ya 152 años, probablemente seguirá por muchos más, en detrimento del pueblo nicaragüense, que necesita líderes enfocados en los problemas de su país, sensatos, positivos y patriotas; no maniáticos que basan su gobierno en una mal llamada “soberanía” ; financiada por otros países…

David Gutiérrez
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