Cartaginés defendió su gol de ventaja con garra y corazón y sacó oro de Tibás
Randall “Chiqui” Brenes sufrió una lesión aparatosa, después de ser embestido por el morado David Guzmán. También se lesionó severamente Fabrizzio Ronchetti. www.imagenesencostarica.com/La República
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En un partido vibrante de principio a fin, Cartaginés derrotó al Saprissa 3-2 en territorio morado, victoria dorada que le permite soñar con la clasificación a las semifinales, de las que quedaba eventualmente descartado en caso de derrota.
En el juego hubo de todo: golazos, penal, la expulsión del técnico Carlos Watson, yerros arbitrales, ingredientes que sazonaron una excelente confrontación.

Las emociones fueron tempranas; al minuto 2, Fabrizzio Ronchetti devuelve de la raya trágica remate de cabeza de Francisco Calvo a tiro de esquina y seis minutos después, Marvin Angulo destapa un bólido de larga distancia que sorprende al portero Alejandro Gómez, quien solo atina a levantar sus brazos en señal de clemencia. Más concentrado, el arquero pudo desviar este mortero del 1-0.
Saprissa domina a placer y toca la pelota con maestría, pero ayer el Cartaginés escondía en su alma el deseo de victoria y más rápido de la cuenta le dio vuelta a la cartelera, aprovechando virtudes propias y errores garrafales de la retaguardia local.
Es Ronchetti que a puro riñón gana una pelota, pica en ofensiva, abre a Kevin Vega quien centra exacto a la cabeza de Randall Brenes quien desvía el balón al fondo de los mecates. El pequeño “Chiqui” anota de cabeza entre los gigantes Machado e Imperiale.
La bola va y viene y hay calor en los marcos; remató David Guzmán, atrapó Gómez; error de Calvo, se fuga Ronchetti, remata y vuela Carvajal para el desvío. Una mano accidental de Fernando Brenes en el área azul, no la sanciona el árbitro Andrey Vega, quien en la segunda parte, en jugada similar, castiga al Saprissa con un penal, por mano de Machado.
El Monstruo manda, pero Cartaginés suma talento; con la bola en pie genera peligro porque el balón no le quema a jugadores como Vega, Castillo, Chiqui y Ronchetti.
En el minuto 38 la defensa del Saprissa se desnuda y ni siquiera enseña ropa interior; entre Mauricio Castillo y Kevin Vega construyen un ataque cargado de paciencia e inteligencia que le permite al binomio brumoso superar una retaguardia de seis hombres con una facilidad pasmosa. Finalmente Kevin la sirve a Mauricio que se quita la marca de Danny Carvajal y lo fusila a red abierta. Desastre de la retaguardia morada y acierto de la pareja azul. Vence Cartaginés 2-1, alegría efímera de dos minutos, porque enseguida Cristian Bolaños se inventa una raya de zurda imposible para Gómez y al descanso 2-2.
En el minuto 48, Fernando Brenes cobra tiro libre, la bola cae en el área local, rebota y le pega en el brazo a Machado. El juez pita penal y el “Chiqui” remata el tercero.
Cartaginés decide cortar el juego; ya César Eduardo Méndez había ordenado un movimiento táctico que le dio dividendos para frenar la voracidad del Monstruo, al adelantar a Darío Delgado a la línea media para acompañar a Fonseca y Guzmán. Este movimiento sorprendió a Watson y equilibró las acciones y ahora con un gol de ventaja, el estratega azul no lo desperdiciaría así no más.
Cartaginés metió pierna, congeló el balón y jugó con el tiempo; el primero en desesperarse fue el entrenador morado que fue expulsado en el 52 y lo que siguió fue el duelo del gato con el ratón, pero un ratón con espuela.
Saprissa atacó por todos los flancos y Cartaginés montó una defensa dramática y heroica donde dieron y dejaron todo, de ahí lo injusto de destacar a uno solo de sus soldados.
Machado, Imperiale, Arauz, Angulo, Estrada, tuvieron el gol del empate a plena disposición y no acertaron: Danny Fonseca, Darío, Vega, Scott y el portero Gómez a pura sangre impidieron que se les escapara la victoria.
Cartaginés jugó a lo grande y derrotó a un grande; ahora la clasificación está en sus piernas, porque si derrotan a la Liga y a Uruguay, estarán en la semifinal.




 


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