Claudio Alpízar

Claudio Alpízar

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Jueves 5 Septiembre, 2013

Para las Elecciones 2014 habrá un abstencionismo de alrededor del 40% que puede aumentar, candidatos que no motivan y un gobierno que desilusiona


Candidatos entre victorias pírricas

Dos elementos hacen muy difícil un pronóstico del resultado de las Elecciones 2014: primero, de los pocos ciudadanos decididos una gran mayoría son votos blandos —con facilidad cambian de candidato— y segundo, los triunfos de los candidatos en sus procesos internos son pírricos como para mostrar una fuerza electoral contundente.
En mi cuenta de facebook quedaron mis pronósticos acertados. Previo a la convención del PUSC dije que Hernández triunfaría sobre Piza 75% a 25% y así fue. Saque de nuevo la “bolita de cristal” para el PAC y dije que si votaban 50 mil electores en la convención —lo cual era muy difícil— ganaría Epsy Campbell, pero si eran 20 mil —solo voto estructural— la elección la ganaba por poco Luis G. Solís o Mendoza.
Hoy es más difícil el pronóstico, pero estoy seguro de dos elementos que se harán presentes en las Elecciones 2014. Un abstencionismo de alrededor del 40%, no hay razón para que disminuya pero sí para que aumente: candidatos que no motivan y un gobierno que desilusiona.
Dos, tendremos segunda ronda, puesto que el candidato del PLN se estancó y los otros tienden a subir levemente, insuficiente para alcanzarle, pero lo necesario para complicarle el umbral del triunfo.
De todos los participantes solo encuentro cuatro con posibilidades. Johnny Araya arranca con ventaja por el caudal del PLN, pero le cuesta sumar fuera de este. Con posibilidades de participar en una “finalísima” veo a Rodolfo Hernández —se debilitaría si se decide Méndez Mata—, Otto Guevara —debe reinventarse— y Luis G. Solís —condicionado a sumar a Ottón Solís—, los demás tan solo serán animadores.
Sin embargo, sus victorias previas para ser candidatos fueron pírricas, lo que dificulta conocer su verdadero potencial. Araya no tuvo convención y no pudo mostrar su fuerza; Hernández ganó con facilidad en un domingo triste y aburrido con poca concurrencia; Solís triunfo por la mínima en una convención entre el coro “paquiano”; y Guevara hablaba de precandidatura a sabiendas de que nunca tendría rival.
De esos cuatro candidatos, Hernández y Solís son poco reconocidos y en la calle la mayor duda ciudadana es si tendrán capacidad en una tarea magna como ser Presidente de la República.
El primero lleva leve ventaja pues al menos dirigió un gran hospital, pero las dudas están presentes entre el doctor y el historiador, ambos adolecen de “magia”, carisma, no enamoran, no apasionan, no llegan al corazón.
Araya y Guevara tienen en la calle una percepción de duda sobre la transparencia de sus actos que genera desconfianza. Ambos tienen experiencia política y pública reconocida, el primero por sus más de 20 años en la Alcaldía de San José, aun siendo un micromundo político comparado con la nación. De todos, Guevara es quien más ha estudiado los problemas nacionales durante cuatro campañas y facilita el marketing político. Ambos generan en el trato más empatía por su estilo abierto y amigable.
Ahora, ¿que por quién votar? Aun no lo sé, lo importante es abrir los ojos y los oídos, pues como decía el excanciller alemán Otto Von Bismark: “Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería”.

Claudio Alpízar Otoya
Politólogo