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Sábado, 15 de diciembre de 2018



GLOBAL


Brasil está en crisis y hay una ciudad que está más que feliz

Bloomberg | Miércoles 09 marzo, 2016

La industria del calzado en Brasil se ha visto golpeada por la crisis, algo que los franceses celebran. Bloomberg/La República


 En Brasil no muchos recuerdan como una época de oro los años de crisis de fines de la década de 1980 y principios de la de 1990. Pero la población de Franca lo hace.
La capital de calzado masculino del país se cuenta entre los grandes sectores de Brasil que padecieron la atrofia de su industria manufacturera en el contexto del frenesí de los mercados emergentes y el auge de las materias primas de la década de 2000.
Ahora la moneda del país se ha derrumbado, lo que abarata las exportaciones brasileñas, y Franca tiene ante sí años mejores.
En un reciente recorrido por esta ciudad de 300 mil habitantes del sudeste de Brasil, no resultó difícil encontrar firmas que contemplaban un regreso a pesar de que la gigante minorista WalMart y Citibank se contraen o abandonan Brasil.
El optimismo local, del que se hacen eco las compañías automotrices y otras industrias de Brasil, constituye un raro punto luminoso en un país sumido en la peor recesión en un siglo.
“Podría ser un momento decisivo”, dijo Giuliano Gera, de 38 años, fundador de la firma fabricante de calzado PG4.
A pesar de que la crisis brasileña se profundiza, sus ingresos aumentaron un tercio, a 25 millones de reales ($6,6 millones) en 2015, y espera que crezcan otro 20% este año, dijo. “El nivel actual del real es muy bueno para nosotros”.
Hay muchas razones por las cuales la manufactura se derrumbó en las últimas décadas, desde regulaciones complejas y caras hasta la preferencia del gobierno por las relaciones comerciales con China en lugar de Estados Unidos. Pero muchos coinciden en que un real sobrevaluado fue el gran culpable.
La moneda se fortaleció a más del doble entre fines de 2002 y mediados de 2011, lo que eclipsó el aumento de toda otra gran moneda, y las firmas manufactureras simplemente no podían competir.
El impacto se sintió con especial fuerza en Franca, donde la industria del calzado da empleo a alrededor de uno de cada diez trabajadores.
Las exportaciones de calzado de la municipalidad se habían casi cuadruplicado y habían alcanzado los $257 millones en los diez años hasta 1993, a pesar de que el país se debatía en una hiperinflación que lo llevó al borde del derrumbe económico. Para 2015, sin embargo, las ventas de marcas como Calvin Klein y Cole Haan habían caído a $78,5 millones, según datos de la asociación local de fabricantes de calzado.
La tendencia se sintió en todo Brasil, y contribuye a explicar por qué la caída de las materias primas ha afectado tanto al país.
Hace 20 años, los productos manufacturados representaban el 55% de las exportaciones y las materias primas constituían alrededor del 45%.
Para enero, los productos industriales habían declinado al 38% y las materias primas representaban casi las dos terceras partes, según datos del Ministerio de Comercio.
En 2009, China reemplazó a Estados Unidos como mayor socio comercial de Brasil.
Las firmas manufactureras que perdieron participación en el mercado global y se concentraron en el mercado interno ahora enfrentan “momentos difíciles”, dijo Francisco Crizol, un gerente comercial de Netto Footwear, compañía que pronostica que sus exportaciones se sextuplicarán para fines de 2016.