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Jueves, 15 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Bonos en el exterior no son solución

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 13 agosto, 2012



Disyuntivas
Bonos en el exterior no son solución


Solo se deben colocar bonos del gobierno en el exterior en el tanto haya costos menores para el endeudamiento público que para el privado costarricense, y siempre que las condiciones cambiarias y financieras no obliguen al BCCR a esterilizar los colones emitidos para comprar los dólares que obtiene el gobierno con esos recursos del extranjero.
Por eso esta solución es limitada. Es también temporal porque el continuado endeudamiento externo aumenta para los acreedores el riesgo de una suspensión de pagos y por ello puede conducir, si crece prolongadamente, a una mayor intolerancia a ese endeudamiento.
Somos una economía pequeña, con un mercado financiero interno limitado y poco profundo, muy abierta al mundo exterior. Ello nos hace muy sensibles a los cambios internacionales.
Vivimos una época de gran desconfianza en los mercados financieros por la crisis que sufren. En todo caso los inversionistas externos tomarán en cuenta la situación de las finanzas públicas costarricenses para evaluar los bonos del gobierno que se vayan a colocar en el mercado internacional. Y con las circunstancias antes dichas su sensibilidad será aún mayor.
El déficit del sector público se origina en un exagerado y mal enfocado crecimiento del gasto público, que en parte se dio como elemento del plan escudo para activar la economía nacional ante la recesión que se origina en 2007.
Ese aumento se dio en el gobierno central y en varias instituciones descentralizadas (la CCSS, el ICE, Recope etc) —y no mediante partidas presupuestarias temporales— sino con gasto recurrente de aumento de pagos a los servidores públicos y de contratación de personal adicional. Así, cuando después de su caída en 2009 los ingresos fiscales se recuperaron, enfrentaron niveles de egresos nuevos ante los cuales son insuficientes.
En estas circunstancias el horizonte temporal durante el cual se podría recurrir a recursos externos para financiar el déficit será probablemente muy corto, si no se toman las medidas permanentes de recorte y racionalización del gasto público, de mejor gestión de cobro de impuestos y de incremento de los ingresos fiscales.
Si los inversionistas extranjeros no ven solución al desequilibrio fiscal presente y futuro, aumentarán el premio por riesgo. Con el aumento del costo financiero aumentaría el déficit de la hacienda pública y se produciría la espiral viciosa que lleve al cese de financiamiento y a una eventual suspensión de pagos. De muy corta duración sería el alivio a las altas tasas de interés internas que con esta deuda externa se pretende conseguir.
Si no se cierra el ingreso de agua a la piscina y aunque obstáculos a su interior impidan la nivelación de sus aguas, llega el momento en que el líquido se rebalsará y vendría la crisis fiscal y financiera que por tanto tiempo hemos logrado evitar. Por eso, la única solución verdadera es afrontar el desequilibrio fiscal, y primordialmente el excesivo gasto público.