Randall Madriz

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Lunes 23 Junio, 2014

BEPS y Costa Rica

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Para tratar de entender al ser humano debemos tener presente que el mismo, en su más básica expresión, actúa motivado por deseos o necesidades. Al menos esa es la idea de quien suscribe esta columna.
Teniendo en mente lo anterior, debemos entender cuál es la motivación del proyecto que, en materia de impuestos, impulsan la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y los países del G20.
El plan BEPS (Base Erosion and Profit Shifting) o “Plan de Acción contra la erosión de la base imponible y el traslado de beneficios” busca la implementación de 15 acciones, tanto en las leyes locales como en los convenios internacionales, a efectos de cerrar los espacios que actualmente son utilizados para la planificación fiscal internacional.
Esos esquemas de planificación son adoptados por las empresas multinacionales a efectos de trasladar utilidades a jurisdicciones de baja tributación, lo cual trae una erosión de la base imponible en jurisdicciones de alta tributación.
Con independencia de BEPS, recientemente hemos sido testigos de cómo empresas multinacionales han sido cuestionadas por sus esquemas fiscales, por ejemplo, Amazon, Google y Starbuks en el Reino Unido.
Las acciones planteadas dentro de BEPS instan básicamente a limitar los beneficios de los convenios de doble imposición, revisar el concepto de establecimiento permanente en tales convenios, estandarizar la documentación de precios de transferencia, controlar las prácticas de diferimiento de impuestos, establecer mecanismos legales en la regulación de operaciones electrónicas y de intangibles (en especial entre vinculados económicos) y prevenir la doble imposición.
Así pues, la motivación de la OCDE expresada a través de BEPS es clara: actualmente el problema del déficit fiscal es común a todas las economías, tanto las emergentes como las desarrolladas. Por lo tanto, el objetivo es perseguir esquemas que, aunque legales, generan una menor recaudación en esos países.
El Gobierno costarricense ha demostrado su interés de adherirse a la OCDE, lo cual le exigiría el cumplimiento de las políticas que este organismo plantea.
De esta forma, de lograr su ingreso, el país se enfrentaría a compromisos que deben ejecutarse de manera coherente con el sistema fiscal local y las necesidades de nuestra economía.
Por ello invito al estudio de las medidas contenidas en BEPS en vez de acelerarnos a su adopción sin una meditación previa. Ya conocemos cómo, aun sin ser miembros de la OCDE, nos ha resultado fácil en el pasado reciente emular sus principios en temas delicados de impuestos tales como los precios de transferencia.
Por lo tanto, sin hacer exclusión de las ideas debemos avanzar en la discusión de las mismas de cara a un proyecto de reforma tributaria estructural, el cual no debe implicar nuevos impuestos, pero sí una modernización de nuestro sistema tributario donde deben plasmarse mecanismos de buenas prácticas y respeto a los derechos del contribuyente.

Randall Madriz
Abogado Tributario
[email protected]