Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 19 Abril, 2011


Reflexiones
Autonomía universitaria en la picota


La universidad resulta algunas veces una institución incómoda para algunos actores de la vida nacional, pero es absolutamente necesaria para el devenir del desarrollo equilibrado de la sociedad.
La autonomía universitaria es el principio básico a partir del cual dicha institución se define y transforma, no es la universidad una simple casa de formación de profesionales con interés utilitario en el mercado, ni una maquinaria industrial para producir ciencia, como algunos la quisieran ubicar, es esencialmente un cuerpo vivo que se transforma a sí mismo y con ello a su entorno.
Para una democracia fuerte y en constante mejora se requiere una universidad fuerte y activa en la vida nacional. Se requiere la posibilidad de creación y recreación del conocimiento con una aspiración a la libertad permanente.
La libertad académica, esencialmente centrada en la libertad de definir qué, cómo y para qué y para quién se genera, transmite o difunde conocimiento, es absolutamente indispensable para el desarrollo de la ciencia y de su uso para el bienestar de la comunidad, misión fundamental del quehacer de la universidad.
Si bien el valor de una universidad robusta se transfiere con fuerza en materia económica, sería estrecho el considerar la universidad solo desde el punto de vista utilitario y de corto plazo.
La capacidad de convertirse en conciencia lucida o crítica de la sociedad puede en determinados momentos históricos hacer parecer ver a la universidad como contraria a los intereses del Estado o del estatu quo.
Es imprescindible que la universidad mantenga su distancia respecto a los gobiernos de turno, sin que ello signifique independencia absoluta o abandono de la necesaria rendición de cuentas o de la responsabilidad de colaborar e involucrarse en las tareas propias de transformar y recrear el conocimiento, así como las de transmitirlo a las distintas generaciones y organizaciones de la sociedad.
Existen enormes peligros para la autonomía y la libertad en la universidad, si bien los actores externos pueden querer intervenir de manera permanente en sus agendas, debates y organización; son los riesgos internos, lo que más propician francos de debilidad en la defensa de la autonomía.
La falta de liderazgo, el clientelismo, el desánimo y la autocomplacencia en la rendición de cuentas y más recientemente, el personalismo e individualismo, se convierten en enorme lastre para el avatar universitario. Esto significa que la defensa de la autonomía y la libertad universitaria se debe asumir con una responsabilidad absoluta de propiciar prácticas democráticas y de cara a la sociedad que garanticen un uso adecuado de los recursos, una sana y oportuna rendición de cuentas y sobre todo, una validación permanente de cara al acompañamiento que debe darse en los temas y acciones claves del desarrollo nacional.

Leiner Vargas
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