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Atlético pasó sobrado

Los colchoneros están entre los ocho mejores de Europa

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El volante Raúl García celebra con su compañero Diego Costa luego de marcar el segundo tanto del Atlético de Madrid en la goleada sobre Milan de 4 a 1. Pierre-Philippe Marcou/AFP/ La República
Atlético de Madrid completó su irrupción entre los ocho mejores equipos de Europa, con su pase a los cuartos de final de la Liga de Campeones con un 4-1 al Milan, una demostración más de la competitividad rojiblanca con Diego Costa, dos; Arda Turan y Raúl García como incontestables goleadores.
Su comienzo del duelo fue inmejorable. El cronómetro marcaba dos minutos y medio cuando una jugaba rápida, de esas que tantos goles le han dado al equipo, asociado a ese fútbol directo incontrolable para sus adversarios: un robo de pelota de Gabi; un centro perfecto de Koke y un remate magnífico, de Diego Costa.
Medio gol fue de Koke, el otro medio de Diego Costa, quien anotó de forma acrobática el 1-0. Era un panorama idílico para el Atlético, un impulso más para un equipo que ya ganó en San Siro y que ahora se proponía más, incluirse entre los ocho mejores de Europa y superar un desafío más en dos años sensacionales con Simeone, con tres títulos, la pelea por la Liga y la vuelta a la “Champions”.
Por su banda derecha encontró el equipo italiano una vía hacia la portería de Courtois, con un buen centro al área, mucho despiste en el marcaje de la defensa rojiblanca y un rematador, el brasileño Kaká, que cabeceó el 1-1 poco antes de la media hora (min. 27), en la primera ocasión del partido para un irregular conjunto “rossonero”.
Sintió entonces preocupación el Atlético. Sin precisión en el pase, golpeado en su confianza por el tanto en contra, con una cadena de pérdidas de balón y exigido por el Milan, que amenazó con un cabezazo de Kaká. Pintaba a problemas el encuentro hasta que la fortuna reactivó al equipo rojiblanco con el 2-1 en el min. 40.
Lo marcó Arda Turan con la colaboración involuntaria de Bonera. No parecía un tiro demasiado peligroso para Abbiati el lanzamiento del centrocampista turco desde el borde del área, pero el toque en el central lo transformó en una parábola inalcanzable para el guardameta.
Ya no le dio respiro al Milan. Solo un tiro de Robinho, el recurso de Seedorf para la reanudación, al que respondió Courtois con agilidad, como lo hizo con todos los balones que sobrevolaron su área. Fue una garantía para el Atlético, que sentenció después, a 20 minutos del final, con un cabezazo de Raúl García a centro de Gabi.
Un larguero de Robinho fue la respuesta del Milan, hundido con el 4-1 posterior de Diego Costa y ya incapaz de poner en duda la plaza del Atlético en los cuartos de final de la Liga de Campeones, un nuevo reto para un equipo que también impone su enorme ambición, competitividad y firmeza en el mejor torneo del continente.

Madrid/EFE

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