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Los aumentos en el precio de los combustibles que Recope distribuye, además de las actuales variaciones en el precio del dólar, afectan directa e indirectamente el bolsillo de la gente. Aresep podría revisar si la actual fórmula para esta institución es la mejor, o si debería Recope protegerse con coberturas


Atención al manejo de las finanzas

¿Debería Recope tener posibilidad —si lo considerara conveniente— de tomar coberturas que la protejan financieramente contra variaciones en el tipo de cambio del dólar?
Ante las oscilaciones de esa moneda ocurridas en estos días, la pregunta surge por puro sentido común, frente a las declaraciones dadas por autoridades del ICE, en el sentido de que esta institución sí invierte en coberturas y logra importantes ahorros.
Desde luego, asunto aparte es verificar que eso se traduzca en rebajas en las facturas al consumidor.
Pero las interrogantes están ahí por cuanto Aresep no permite el uso de un instrumento como ese a Recope.
La argumentación para ello es que no se considera necesario porque la metodología actual ya establece precio de mercado y tipo de cambio.
No obstante, de ese modo todos los riesgos se trasladan directamente al consumidor a través de tarifas.
¿Es esto lo más conveniente? ¿Por qué? ¿Es la mejor forma de administrar? ¿Es válido o no utilizar los mecanismos disponibles para que en cualquier caso no sea la población la perjudicada?
Las instituciones, todas, más allá de sus especificidades, tienen como misión general actuar para el mayor bien común, administrando del modo más eficiente, eficaz y transparente los recursos que la ciudadanía aporta para ello.
Sin analizar a ninguna en particular en este momento, sabemos de los casos en que la voluntad política transgrede los mandatos de las leyes constitutivas de algunas instituciones públicas. En otros casos, se aprueban leyes de algún modo contrarias a esos mandatos.
Para que esto no ocurra, y ya que vivimos en constante evolución como sociedad, es necesario revisar periódicamente las leyes constitutivas de las instituciones, no para desvirtuarlas sino para verificar que su actual funcionamiento responda plenamente al espíritu de esas leyes.
Hemos tenido y tenemos deficiencias que deben corregirse en instituciones importantes tanto en los servicios que deben prestar, como por el manejo de sus presupuestos.
Esto, junto a la voluntad de acabar con la corrupción público – privada, en la gestión de cualquier entidad que opere con fondos públicos, es lo que podría comenzar a dar mejores frutos para el bien común.
Volviendo al caso de Recope, los permanentes aumentos en el precio de los combustibles que distribuye, además de las actuales variaciones en el precio del dólar, afectan directa e indirectamente el bolsillo de la población.
Razón de más para que Aresep revisara si la actual fórmula para esta institución es la mejor, o si debería tener derecho a coberturas como, por ejemplo, las que toma el ICE.

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