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ASI LOS VIMOS
GAPARI

COSTA RICA
Alvarado: nos salvó de una goleada; fue la primera víctima de una retaguardia abierta y mal parada que lo dejó a la intemperie en mitad del aguacero.
Gamboa: participó de dos acciones ofensivas que estaban para más. Un centro remate que desvió Villar y luego no cerró en la boca del marco, enorme servicio largo de Borges.
Sequeira: más que errores propios, sentimos que nunca se entendió con sus compañeros; nos parecía más apropiado que jugara con Mena, su “cuate” en el Saprissa y no Umaña.
Umaña: un juego desastroso; mal ubicado, lento, se lo tragaron en jugadas asociadas e individuales. Vale que Alvarado estaba atrás.
Miller: flojo; no supo hacer las diagonales y coberturas defensivas a la que está obligada la línea de cuatro. Pésimo socio de Umaña.
Cubero: muy tierno, perdió la zona vital en la que Paraguay engendró todas sus acciones rompedoras de defensa. Se lo tragó Haedo.
Borges: se vio hasta que Paraguay bajó la guardia; jugó excelente del 46 al 66 y nada más. En la primera parte y al final le pasaron por encima. Botó un gol hecho.
Guzmán: el fogueo le servirá para aprender cómo jugar mejor su posición; el maestro: Aureliano Torres.
Monge: tuvo un chance de anotar pero Villar lo achicó y se la sacó al “corner”. Nunca se entendió con Ruiz.
Ruiz: lo marcaron a presión, recibió mucha pelota de espaldas a su celador y fue algo impreciso en el pase final.
Saborío: atrapado entre Da Silva y Antolín, el nexo con Bryan fue inexistente. No le quedó ninguna.
Russell: buen relevo; por poco anota un gol billarístico excepcional.
Martínez: aprovechándose de un error, quedó solito ante Villar y la voló.
Granados: entró cuando el juego ya estaba definido.
Sánchez: ocho minutos; nada cayó.
Meneses: por ahí le contará a la novia que actuó.

Nota: apreciaciones del columnista gracias a transmisiones de canales 6 y 7.


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