Chef Laura Flórez-Estrada desarrolló en el restaurante Árbol de Seda cocina vegetariana de autor. Esteban Monge/La República

En la cocina del restaurante vegetariano Árbol de Seda hay una innumerable cantidad de ingredientes, de todos ellos el más importante es el amor. Así lo aseguró la chef Laura Flórez-Estrada.

En el menú de este lugar en barrio Escalante converge toda la influencia gastronómica de esta peruana que creció en Costa Rica, hija de padres chinos y con nacionalidad española. Por toda su influencia al trabajar define su cocina como vegetariana de autor.

“En mis platillos no pueden faltar el ají peruano, la cebolla morada; uso mucho tomate, muchas nueces, muchos vegetales frescos, aderezos que no sean pesados y mucha berenjena porque la gente casi no la conoce. Mi comida busca ser saludable, balanceada y muy amigable con comensales que no son vegetarianos”, dijo Flórez-Estrada.

Árbol de Seda tiene una carta con platillos para el desayuno, el almuerzo, el café o una cena temprano. También cuenta con opciones que van cambiando día a día, para quienes buscan probar algo nuevo.

A ojos cerrados la chef le recomienda a quien los visite por vez primera su sopa negra a la que los clientes bautizaron como la Sopita Mítica. Cuando uno la prueba se da cuenta de que es cierto cuando ella dice que le agrega “una tonelada de olores” y al final la corona con una mezcla de cebolla, ají, un ligero toque de jalapeño, limón y aceite de oliva.

La flor en el ojal con esta sopa es su huevo pochado o escalfado. Una yema tierna que se revienta delicadamente en el interior del platillo.

Quienes tengan apetitos más grandes pueden dejarse seducir por el pan relleno de hongos.

“Lo que hago es una mezcla de hongos portobello, champiñón blanco, crimini y otra, luego les agrego quesos mozzarella, parmesano, mascarpone y ricotta, además lleva cebollino, cebolla salteada, ajo y todo va dentro de un pan artesanal en lugar de un tazón”, añadió la chef.

Es un plato abundante; el sabor de los quesos es intenso pero está muy bien balanceado y la textura de los hongos está en el punto ideal. Además el crocante de las pecanas mezclado con el relleno crea una grata sensación en la boca.

 


 

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