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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



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Amena fantasía infantil

| Jueves 28 febrero, 2008



Amena fantasía infantil

• Relato sencillo pero agradable, está inspirado en una conocida leyenda escocesa.

“Mi mascota es un monstruo”
(The Water Horse)
Dirección: Jay Russell. Reparto: Alex Etel, Emily Watson, Ben Chaplin, Brian Cox.
Duración: 1:51. Origen: Inglaterra-EE.UU. 2007. Calificación: 6.

Rodada en Nueva Zelanda por un equipo anglo-estadounidense, “Mi mascota es un monstruo” es la fiel adaptación de una novela de Dick King-Smith, el creador de “Babe, el puerquito valiente”. A su vez, el argumento está inspirado en la conocida leyenda escocesa del monstruo de Loch Ness. Describe la tierna, aunque poco probable, amistad entre un niño y un caballo acuático, de origen desconocido. Se trata de una amena fantasía infantil, que se deja disfrutar a pesar de su naturaleza esquemática y totalmente predecible. Durante la Segunda Guerra Mundial, Angus MacMorrow, un chico de 12 años, vive con su madre en las orillas de un gran lago. El debe lidiar con la ausencia de su padre, quien se enlistó en la marina y cayó en combate. Un día, Angus encuentra un extraño huevo de color azul, del cual sale un simpático animal dotado de un gran apetito, que aumenta de tamaño cada vez que come.
Angus lo llama Crusoe, lo esconde en su casa y lo alimenta como si fuera un perrito. Cuando se hace demasiado grande, Angus se ve obligado a soltarlo en las aguas del lago. Pronto surgen rumores acerca de la existencia de un monstruo, que podría amenazar a la población local. Para peores, un regimiento entero se acampa en la zona, a la espera de un posible ataque alemán.
La falta de sorpresas y emociones genuinas, constituye la principal limitación de este relato sencillo pero agradable. A grandes rasgos, funciona como una variación británica de “E.T. el extra-terrestre” (1982), mensaje antimilitarista incluido. Es básicamente la misma historia, con una enorme criatura marina en lugar del pequeño alienígena desamparado. También se detectan claras referencias a otros filmes, como “Baby: el secreto de la leyenda perdida” (1985), o las múltiples versiones cinematográficas de “Lassie”, mientras que el desenlace es una copia poco imaginativa de “Liberen a Willy” (1993).
Hay momentos logrados de buen humor y unos cuantos paréntesis sentimentales que el director Jay Russell maneja con soltura, sin caer en la cursilería. Las escenas más espectaculares —aquellas donde Crusoe se sumerge hasta el fondo del lago cargando a su amiguito sobre su lomo— no gozan de mucha credibilidad; aun así, les encantarán a los espectadores más pequeños.
Alex Etel es un intérprete diligente. Su desempeño luce adecuado, a la par de artistas de renombre como Emily Watson y Brian Cox. Obteniendo un buen balance, entre la sobriedad de las actuaciones y la calidad discreta de los efectos especiales “Mi mascota es un monstruo” es un aceptable pasatiempo familiar.