Vladimir de la Cruz

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Miércoles 12 Junio, 2013

La alianza electoral no existe como figura en el Código Electoral en posibilidad de realizarla los partidos políticos


PIZARRON

¿Alianza electoral?

Activistas y dirigentes políticos experimentados, que han participado en elecciones anteriores, en partidos y como candidatos a elección popular, gestores de opinión, poco informados por lo que expresan del proceso electoral, hasta periodistas que cubren fuentes políticas, partidistas y electorales, y ciudadanos que de buena fe y llenos de esperanza están esperando una coalición de partidos, caen en el error de hablar de alianza electoral opositora.
Lo peor es que invocan algunos de ellos las elecciones pasadas cuando al final, a pocos días de la votación, desesperadamente los candidatos Rolando Araya y Walter Muñoz públicamente llamaron a votar por Ottón Solís, sin que eso tuviera ningún efecto positivo en su resultado y sí muy duro para estos candidatos, aduciendo que ese llamamiento fue una alianza electoral, de la cual tampoco depararon ningún beneficio económico de lo que le correspondió al PAC por su resultado electoral.
La alianza electoral no existe como figura en el Código Electoral en posibilidad de realizarla los partidos políticos. Lo que existe es la fusión y la coalición electoral. Y se deben usar correctamente los términos para no confundir a los electores y ciudadanos y para la propia estrategia y táctica de cada partido que desea impulsar una coalición o una fusión de partidos. Llamar a aliarse es llamar a nada.
La fusión es cuando dos o más partidos se unen dando origen a uno nuevo con otro nombre, y desapareciendo definitivamente los que se unen. La coalición es cuando dos o más partidos se unen en uno nuevo, pero conservando su existencia registral, y desapareciendo a los efectos de la elección pues están reunidos en la coalición.
La fusión como la coalición suponen un proceso de conversaciones entre dirigentes de los partidos en posibilidad de fusionarse o coaligarse, que debe amarrarse en los documentos constitutivos de la nueva agrupación, los estatutos y la integración de los organismos directivos, un nombre de la nueva organización, su bandera o colores, un acuerdo de quienes encabezaran la papeleta presidencial y las de diputados en cada provincia, y el orden de distribución en correspondencia a los partidos, y cómo distribuirán en porcentaje los derechos del financiamiento público electoral.
Cuando esto está pulido y hay acuerdo de dirigentes, deben aprobar en cada partido, en Asamblea Nacional, Provincial o Cantonal, según los partidos que se fusionen o coaliguen, los documentos del pacto de fusión o coalición para que surja a la vida política representando a los que se unieron de ese modo. No hay otra manera.
Quienes hablan de alianzas sin estos documentos y acuerdos literalmente hablan paja, o intencionalmente engañan ciudadanos esperanzados, que van a encontrar al final un chopsui de partidos frente a Liberación Nacional.
Los que señalan un proceso de convención para escoger candidatos de una coalición o fusión están fuera de tiempo. El PAC, por ejemplo, definiendo su candidato a diez días de cierre del plazo para realizar coaliciones, engaña a sus militantes y a otros partidos en esa posibilidad. Sin el PAC, el PUSC y el ML no hay coalición importante. El FA ha dicho no a la coalición porque arriesga a no elegir diputado. Los otros partidos sin candidatos hasta hoy no existen realmente.

Vladimir de la Cruz