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Es la confluencia de todas las crisis que viven hoy las sociedades lo que convierte a esta coyuntura económica en algo muy diferente a las anteriores

Alarma no, análisis sí

La economía mundial está en peligro, ha dicho el Fondo Monetario Internacional en su World Economic Outlook dado a conocer ayer en Washington, aumentando el estado de alerta que viven los países por causa de la crisis económica.
Pero un análisis y una ruta de recuperación a esto, únicamente desde el escenario económico, aunque sea este quien mueve al mundo, podría ser el problema que no permite encontrar la verdadera salida.
Dice el Fondo que “la economía mundial está afectada por la confluencia de dos sucesos desfavorables. El primero es una recuperación mucho más lenta de las economías avanzadas desde el comienzo del año, un hecho que en gran medida no llegamos a percibir mientras ocurría. El segundo es una marcada agudización de la incertidumbre fiscal y financiera, que ha sido particularmente pronunciada desde agosto”.
En realidad, pensamos que más que la sola interacción de estos dos factores, es la confluencia de todas las crisis que viven hoy las sociedades lo que convierte a esta coyuntura económica en algo muy diferente a las anteriores, a las que de algún modo estábamos acostumbrados. Se vivía un periodo de crisis económica y luego años de estabilidad hasta la llegada de la nueva crisis. Habíamos aprendido fórmulas para salir adelante.
El gran problema es que hoy, por mucho que queramos utilizar alguna de las fórmulas conocidas, estas no dan el resultado esperado porque la situación es otra.
Actualmente todo está en proceso de cambio y probablemente las múltiples crisis estén afectando mucho más de lo imaginable a las economías; sin embargo, aquellas no son tomadas en cuenta al tratar de solucionar estas.
Las sociedades evolucionan pero se analiza cada fenómeno de mutación en forma aislada. Los especialistas en los fenómenos económicos por su lado y en el resto de especialidades cada quien en lo suyo.
Los políticos, en medio de este desconcierto generalizado como consecuencia de partir de una premisa falsa, se mueven además, en muchos casos, bajo la influencia de una de las más graves crisis, la de los valores, que todo lo ha trastocado. La velocidad actual de las comunicaciones nos ha hecho creer que podemos y debemos hacer dinero y gastarlo a esa misma velocidad.
Quienes hoy se nieguen a ver esta realidad están condenados a continuar sin aprender a gerenciar su vida, su empresa o su país en medio del caos. Quienes, por el contrario, sepan ver el bosque, no solo el árbol que le provee su alimento, tendrán la mejor oportunidad de aprender a ser exitosos en el nuevo modelo social en gestación. Algo que, por cierto, ha dejado atrás los antiguos modelos antagónicos surgidos durante el siglo pasado.
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