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Líder iraní ofreció discurso en Universidad de Columbia
Ahmadineyad desata polvorín en EE.UU.

Presidente asistirá a la Asamblea General de la ONU

Nueva York
EFE

Mahmud Ahmadineyad, presidente de Irán, se mostró ayer dispuesto a tener una relación cordial con Estados Unidos, abogó por preguntar en referéndum a los palestinos sobre su futuro e investigar más sobre el holocausto y los “verdaderos involucrados” en los atentados del 11 de septiembre de 2001.
De viaje en Nueva York para participar en la 62 Asamblea General de la ONU, Ahmadineyad intervino ayer en la Universidad de Columbia, tras una invitación que despertó fuertes críticas tanto de organizaciones civiles como de la prensa, que le calificó de “demonio”, “loco”, “terrorista número 1” y “Hitler iraní”.
Su intervención estuvo precedida por la del rector de la Universidad, Lee Bollinger, quien leyó una dura declaración en la que le acusó de comportarse como un “mezquino y cruel dictador” y calificó de “ridícula y absurda” su actitud hacia el holocausto, del que Ahmadineyad ha dicho que es “un mito”.
Tras lamentar los “insultos” recibidos, Ahmadineyad aseguró que su país “está preparado para negociar y tener una relación amistosa con todos los países”, incluido Estados Unidos, con el que no tiene relaciones diplomáticas desde 1979.
El mandatario iraní, que recibió por igual aplausos y abucheos, se refirió en varias ocasiones al holocausto, de cuya existencia aseguró ayer no dudar, pero sí pidió que se investigue más y “desde distintas perspectivas”.
“Hay investigadores que quieren acercarse al asunto desde perspectivas diferentes. ¿Por qué se les mete en prisión? ¿Por qué no se abre a todas las formas de investigación?”, se preguntó.
Añadió que en Irán, “queremos a todas las naciones. Somos amigos del pueblo judío. Hay muchos viviendo en Irán de forma segura”, pero sobre la cuestión palestina consideró necesario “solucionar un problema que tiene ya sesenta años. Sesenta años de desplazamientos, de asesinatos, de conflictos y terror a diario y de torturas en prisiones”.
Sobre el respeto de los derechos humanos en su país, aseguró que las mujeres, “las mejores criaturas creadas por Dios”, son “las más libres del mundo”, participan en todos los niveles de la sociedad y tienen muchas responsabilidades.
Los estudiantes de la Columbia preguntaron a Ahmadineyad sobre la situación de la homosexualidad en su país, a lo que contestó que “nosotros no tenemos homosexuales como en su país (Estados Unidos). No tenemos ese fenómeno”, lo que provocó las risas generalizadas del auditorio.
Además, aseguró que su país goza de una de las mayores participaciones por parte de la sociedad y puso como ejemplo que “en las elecciones participa el 80 y el 90 por ciento de la población” y, respecto a la existencia de ejecuciones, apuntó que Estados Unidos “también tiene pena de muerte” y también “mata a las personas que quebrantan ciertas leyes”.
Preguntado por “los motivos por los que ayuda al terrorismo”, argumentó que su país ha sido víctima del terrorismo y abogó por “investigar las verdaderas raíces” de sus causas.
En concreto, se refirió al ataque terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y se preguntó retóricamente: “¿Por qué ocurrió? ¿Qué lo causó? ¿Qué condiciones llevaron a ello? ¿Quién estuvo realmente involucrado?”.
Ahmadineyad mostró su sorpresa por las críticas despertadas por su intención de visitar la “zona cero” de Nueva York e insistió en que sólo pretendía que fuera “una muestra de respeto, no un insulto hacia nadie, tal como han dicho”.
Durante su intervención, también se refirió a su programa nuclear, para reiterar que “ya se ha demostrado que tiene fines pacíficos” y que su país “tiene derecho” a desarrollar energía nuclear y a “ser independientes”, porque, además de estar reconocido para todos los miembros del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), “la ciencia es un regalo divino concedido a todos”.
“Todos sabemos que se trata de un asunto político”, sentenció Ahmadineyad, quien apuntó que más de 300 mil iraníes han sido víctimas de armas nucleares iraquíes, un régimen que en su día contaba “con el apoyo de Estados Unidos”.
En su opinión, “algunas grandes potencias quieren monopolizar la ciencia y no quieren ver el progreso de otras sociedades y naciones”.
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