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Lunes 11 Octubre, 2010


La necesidad de que el Planeta sea carbono neutral es de vital importancia para nuestra supervivencia, es un tema obligado que lleva a considerar los costos de adaptación y mitigación

Actuar frente al cambio

Escuché una charla brindada por la Academia de Centroamérica, en donde René Castro, el ministro de Relaciones Exteriores y Culto, expuso sobre el tema tan importante, no solo para nosotros sino para toda la humanidad, de que se requiere que el planeta sea carbono neutral.
En Costa Rica se pretende que lo logremos en 2021.
Estos objetivos son de vital importancia para nuestra supervivencia, es un tema obligado que lleva a considerar los costos de adaptación y mitigación, y que ya estamos comenzando a considerar de manera obligada no solo en Centroamérica sino en todos los países del orbe.
Es importante que este tema se esté tocando a nivel de los cancilleres del mundo, pero me parece que si bien es poco lo que se ha avanzado, hay un campo que se ha dejado de lado y tiene que ir de la mano, y en forma prioritaria a las implicaciones de lo que significa y significará para la convivencia el que se mantenga esta parsimonia.
Y esto tiene que ver con las consecuencias, inevitables, que se irán generando a nivel de la alimentación de todos los seres de este planeta y en particular de nosotros, los humanos, ya que las variedades de productos que consumimos, así como los procedimientos de siembra y extracción de la tierra están conformados en base a procesos y conocimientos que necesariamente ya no son y menos serán a futuro.
Los científicos hoy tienen claro que las cantidades de lluvias, periodos climatológicos, estaciones de huracanes, movimientos telúricos y cambios en los niveles marítimos y por tanto de conformación de los litorales terrestres están variando de manera acelerada, y a un ritmo de crecimiento donde si comparamos el año pasado con el presente este fenómeno de variación, se estima será exponencial, año a año y sin tener certeza de hasta cuánto tiempo durará.
De aquí que de seguirse a este ritmo, de aquí a 30 años (por ejemplo) se observará un mundo muy diferente al actual, y necesariamente con hábitos alimenticios que necesariamente se tendrán que ir ajustando y modificando en función de los requerimientos que se presenten.
Pero en Costa Rica ¿qué estamos previendo al respecto?, ¿qué políticas integrales o individuales prevén esta realidad que se presenta ante nuestros ojos y que solo los necios o poco visionarios no logran ver?, ¿qué variedades de semillas se tienen que utilizar para que se ajusten a periodos de sequía y de grandes niveles de lluvias a la vez?, ¿qué variedad de productos se ajustarán a estos cambios y por tanto el paladar de los seres humanos?
Estas y muchas otras preguntas nos podríamos hacer, pero no encuentro o al menos no he escuchado que se esté comenzando a sugerir tratar estos temas, que son de interés para poder sobrevivir. Necesitamos, cada uno desde la posición en que se encuentre, meditar en esto y que se exija al Gobierno de la República que ocupe a funcionarios especialistas en el tema y si no los tiene, que los especialice, para que desde ya, y al son de los eventos de la naturaleza (pues no queda de otra) sean implementados.
Pues si bien es cierto se procura atender los desastres naturales, desde una perspectiva de la emergencia, esto es, de preservar la vida humana e infraestructura, se requiere ir más allá de estas acciones, que a lo mejor serán, a futuro, las más bajos en términos relativos.

Randall Castro Vargas
Economista