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El propio recurso humano con que cuentan las empresas para que prosperen sus negocios es el que se perjudica con la morosidad y las graves listas de espera en los hospitales


Acabar con morosidad y listas de espera

Más de 1.200 patronos del sector de la construcción le adeudan cerca de ¢4.630 millones a la Caja. Así lo informó este medio ayer.
El propio recurso humano con que cuentan estas empresas para que prosperen sus negocios es el que se perjudica con las vergonzosas listas de espera en los hospitales. Esos centros de salud que fueron mal administrados mediante una voluntad política equivocada hacia la Caja.
Del mismo modo como se le debe exigir a la Caja eficiencia, ahorro especialmente en su burocracia de oficinas centrales y transparencia total en todas sus operaciones, se debe demandar a las empresas que coticen puntualmente a la seguridad social.
Esos son costos que se deben incluir en los presupuestos mensuales tal como también deben hacerlo el Gobierno central y el resto de entidades del Estado. Ese es un mandato de ley que debe cumplirse.
Incluso el hecho de que la Caja pueda cobrarles a las empresas atrasadas el costo de atención dada a cualquiera de sus empleados, no es solución más que a medias. Lo importante es que se tomen medidas para impedir realmente estos retrasos en el pago de las cuotas correspondientes.
Es un absurdo creer que con un recurso humano mal asistido en su salud, pueda progresar realmente el sector productivo de un país cuyo mayor capital es ese recurso.
Pero también es una vergonzosa realidad que un país pequeño como el nuestro, que logró resolver el problema de la atención para la salud de su población desde mediados del siglo pasado, retroceda hoy tanto como para que miles estén enfermos y abandonados a su suerte.
El que se haya desarrollado un sector privado que brinda atención para la salud, es muy bueno y puede ser muy bien aprovechado incluso para el turismo médico, pero no quiere decir que la mayoría de los costarricenses puedan pagar por esos servicios.
El país debe mantener un buen servicio universal de atención para la salud y cuenta para hacerlo con la institución correspondiente. Solo falta que tanto Gobierno como empresas cumplan con las cotizaciones que les corresponden, que la Caja cobre oportunamente y los asegurados exijan atención de calidad y sin listas de espera.
 

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