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Es evidente que si 350 mil ciudadanos andan por las calles violando las reglas, con licencias de conducir vencidas, esto es algo que ocurre porque durante años lo han hecho sin consecuencias

A falta de educación, sanciones

La noticia resaltada ayer por este medio de que hay más de 350 mil conductores de vehículos que lo hacen sin contar con el correspondiente permiso, evidencia una de las características negativas de la idiosincrasia costarricense y un problema de falta de controles arrastrado durante años, que en vez de combatir fomenta esa particularidad.
No nos gusta, en general, ser disciplinados. Pero está probado que si nos obligan persistentemente a seguir reglas de convivencia al fin las acatamos. Un ejemplo de ello es que nos hemos adaptado a hacer filas en todos los sitios donde deseamos ser atendidos. Pero esto ocurrió solo porque sabemos que si no la hacemos no nos atenderán. Es decir, nuestro acto tiene una consecuencia.
Pareciera evidente que el que 350 mil ciudadanos anden por las calles violando la ley es algo que ocurre porque durante años lo han hecho sin consecuencias. Al menos sin consecuencias en cuanto a pagar una multa elevada por ello. Ante un cambio en la ley y los controles, que significa no solo una multa elevada por circular con licencia vencida (y mucho peor si no se tiene del todo) sino policías de tránsito deteniendo a los conductores para verificar el estado de las licencias, las filas en Conavi y Banco de Costa Rica para renovar el documento fueron impresionantes.
No obstante, bastó que bajara un poco la amenaza de control y de multa elevada, debido a un rumor que circuló de que esta sería rebajada, para que los interesados en renovar la licencia comenzaran a disminuir. La irresponsabilidad y cultura equivocada es notoria.
Luego la llegada de la Semana Santa y los viajes a las playas aumentó de nuevo la afluencia de personas haciendo el trámite de renovación del permiso para conducir. Se teme sin duda a los controles en carreteras.
No puede haber evidencia más clara de que al no tener una educación y cultura que nos hagan responsables necesitamos los controles y las sanciones. Somos una población que carece de ciertas disciplinas y de la conciencia de que se deben respetar las reglas para la convivencia. Necesitamos aprender esto desde la infancia, en el hogar, por medio de la educación formal y a través de los medios de comunicación, pero… al menos mientras aprendemos, deben vigilarnos y sancionarnos cuando incumplimos.

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