Vladimir de la Cruz

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Miércoles 17 Diciembre, 2014

En cuanto a huelgas, la realidad seguirá igual


Pizarrón

Valiente decisión histórica del presidente Solís


El viernes 12 de diciembre el presidente, Luis Guillermo Solís, tomó una decisión histórica, sin precedente. Asumió la responsabilidad de levantar el veto que había puesto la presidenta Laura Chinchilla contra la Reforma Procesal Laboral, argumentando ella que los artículos relacionados con la huelga la obligaban a tomar esa decisión, echando por la borda todo el resto de esa legislación, que se había aprobado en dos sesiones parlamentarias por más de 40 diputados, y que había tenido el acuerdo y consenso de los diferentes actores sociales, empresariales y políticos del país.
La decisión histórica lo es no solo por el levantamiento de veto, aún sujeto a lo que dirá la Sala IV en su momento, sino porque no contaba, ese día, con una mayoría legislativa y política que le avalara.


Los sindicatos han aplaudido y apoyado esta decisión, aduciendo que era un compromiso político electoral, y político parlamentario del Presidente, con lo cual ha honrado su palabra. Hasta hoy no han llovido pronunciamientos de apoyo a la decisión presidencial por parte de las organizaciones de trabajadores del país. Los principales dirigentes sindicales sí se han pronunciado.
Los sectores empresariales que objetaban el levantamiento de veto, lo siguen cuestionando, aspecto que no será fácil de superar de la relación Casa Presidencial-Sector empresarial, pero, por levantado el veto, han pasado a reconocer la importancia del articulado contenido en esta Ley Laboral, siempre sometiendo a discusión el articulado de las huelgas.
Hay amenazas de presentar acciones de inconstitucionalidad contra lo actuado por el Presidente, sin que a esta fecha se haya presentado ninguna específica. Posiblemente se está a la espera del pronunciamiento que sobre levantamientos de vetos debe hacer la Sala IV relacionado con el de la Calle 15.
El propio Poder Ejecutivo ha tenido que anunciar que propondrá una reforma a esta Ley para que, este articulado, se discuta de nuevo en la Asamblea Legislativa y se produzcan las enmiendas y correcciones a la Ley que se deban hacer, si es que así ocurre.
Al quitar el veto a esta Ley Procesal Laboral, esta entra en vigencia con su sola publicación en la Gaceta, efectiva hasta abril del año 2016. Debería modificarse su entrada en vigencia para que sea a partir del 1° de mayo de ese año, aprovechando la celebración del desfile, ese día, recordatorio de las luchas obreras en todo el mundo y en Costa Rica, con posibilidad de hacer una gran manifestación, con este motivo, de apoyo al gobierno por la decisión histórica tomada.
La ley que protege a todos los trabajadores en la práctica favorece a los del sector público, que es donde hay más sindicatos, mayor tasa de sindicalización y menos represión. En el sector privado esto es muy débil y con la actual legislación, o con esta nueva, esta situación difícilmente va a cambiar en el corto o mediano plazo.
En cuanto a huelgas, la realidad seguirá igual. Se producen en el sector público, especialmente en algunas ramas de este. En el sector privado casi son inexistentes.
En cuanto a la legalidad, el 99% de todas las huelgas han sido declaradas ilegales, y se siguen haciendo. Esto tampoco va a cambiar. Huelga es huelga, es resultado de la realidad.
Esta ley que brillará en el pecho del Presidente eternamente, que le merecerá el respeto y cariño de los trabajadores, no impedirá huelgas contra su Gobierno y en el Estado.

Vladimir de la Cruz