Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 16 Agosto, 2013

Aún no existe un consenso definitivo sobre cuál es el tamaño adecuado que debe tener un Estado


Entre cielo y tierra

Tamaño de la bestia

La crisis mundial, el déficit fiscal y el desempleo, todos problemas relacionados, han vuelto a levantar importantes cuestionamientos sobre cuál debería ser el tamaño ideal del Estado. Ahora, al existir más herramientas informáticas que favorecen la eficiencia en el uso y administración de los recursos públicos, las labores gubernamentales podrían realizarse en definitiva con menos número de personas y sin afectar la productividad.
Europa es hoy el escenario de intensas reformas en este sentido. Conforme la inestabilidad financiera mundial se ha prolongado, mayores han sido los cambios y reducciones a las prebendas sobre las clases burocráticas estatales.
Los recortes que no solo significan una reducción de los presupuestos, también marcan la pauta de una era donde la dimensión correcta del Estado se encuentra en revisión, en medio de un modelo económico donde los parámetros productivos con los que se venía operando, ya no son un punto de referencia válido.
Para que esta situación hubiese sido resuelta sin las extensas complicaciones actuales, se tuvo que haber tomado una difícil decisión en el pasado: cobrar un impuesto especial a las computadoras que iban a sustituir directamente las labores humanas.
De este modo, los ordenadores trabajarían para el ser humano y no como pareciera que es en la actualidad, a la inversa.
Hoy al menos tenemos claridad de que en la era del conocimiento, la inteligencia artificial no pagará tributos de orden laboral, mientras las personas posiblemente más.
Tanto en el sector privado como el público, cada vez más cámaras sustituyen los ojos, procesadores a los cerebros, máquinas a las manos, por lo que el crecimiento de la productividad se expande sobre una base impositiva menor, mientras la competencia por puestos de trabajo aumenta.
Vivimos una de las crisis de empleo más importantes de la historia. Mientras un creciente número de puestos de trabajo están siendo remplazados por las computadoras, dispuestas a trabajar jornadas de 24 horas sin parar y a realizar labores de gran complejidad, millones de jóvenes salen de las universidades sin posibilidades de colocarse laboralmente.
Por más aislados que nos sintamos de este acontecer mundial, vale la pena entender que buena parte de las problemáticas actuales corresponden a problemas estructurales creados por la revolución digital, por lo que muchas de las reformas de rescate económico que hoy se están probando en otras partes del planeta, como el Viejo Continente, serán los ajustes que una vez definidos en su efectividad se convertirán en las recetas para otros hemisferios, o mejor dicho serán nuestro futuro cercano si no empezamos a tomar las correcciones del caso, la principal: definir bien el tamaño de la bestia.


Luis Alberto Muñoz

@luisalberto_cr