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CINE
Sacha Baron Cohen vuelve a la carga con “El dictador”


Misógino, torturador, antisemita, genocida y hasta pedófilo son algunos de los adjetivos que definen al general Aladeen, el tirano norteafricano al que encarna Sacha Baron Cohen en “El dictador” y con el que lleva un paso más allá su provocación después de “Borat” y “Bruno”.
“Por suerte todavía hay quienes apoyan a los dictadores; en nombre de mi buen amigo y colega, el presidente Bachar al Asad, quiero agradecer a la ONU su valiente inacción en Siria”, dijo en una conferencia de prensa en Nueva York un Baron Cohen atrapado todavía en el personaje que interpreta en esta comedia, que se estrena en Estados Unidos, Reino Unido y otros 11 países.
Con una densa barba negra, gafas oscuras y un uniforme cubierto por un sinfín de condecoraciones, el actor y cómico británico da vida al déspota de la nación ficticia de Wadiya, una figura que bebe de dirigentes como el egipcio Hosni Mubarak, el iraní Mahmud Ahmadineyad o el libanés Muamar el Gadafi.
Su ofensiva personalidad es la clave de esta sátira dirigida por Larry Charles, quien ya acompañó al cómico británico en sus otras dos grandes aventuras cinematográficas.
En “El dictador”, el general Aladeen viaja a Nueva York para ofrecer un discurso ante Naciones Unidas, pero antes es secuestrado por el jefe corrupto de su policía secreta, que planea convertir el país en una democracia.
El tirano logra escapar de su captor, quien le afeita su distintiva barba, y es acogido por equivocación por una activista de derechos humanos propietaria de una tienda de comida orgánica llamada Zoey, que interpreta Anna Faris (“Brokeback Mountain”).
Precisamente el establecimiento de Zoey quien es objetivo de múltiples burlas misóginas del tirano provee al hotel en el que se hospeda el jefe de la policía secreta del general Aladeen, por lo que este intenta conseguir quedarse como empleado para lograr recuperar los mandos de su país.

Nueva York / EFE

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