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Hubo buena condición física y se notaron el esfuerzo y la motivación de los jugadores. Fue bueno el orden táctico de Pinto, que tuvo la capacidad de estudiar muy bien a quienes serían sus rivales. Se notó fuerte unión de grupo entre los seleccionados, y entre ellos y su entrenador. Hubo confianza y entusiasmo


No fuimos solo a participar, también a competir


Pletóricos de alegría y con las emociones al tope estamos desde ayer los costarricenses y con toda razón. Que nuestra Selección le ganara ayer a Italia no es poco hacer.
Más bien, el hecho constituye una demostración de que con trabajo, dedicación, disciplina y esfuerzo, en la dirección correcta, la vocación que mueve al ser humano a hacer algo da sus frutos. Le permite alcanzar objetivos y metas.
Los jugadores de nuestra Selección y su entrenador mostraron que sí se puede. Continuó animándolos seguramente, también, el gane a Uruguay en un partido que todos consideraron muy bueno.
Al entrenador Jorge Luis Pinto le dieron tiempo y confianza y él realizó un excelente trabajo. Hoy el nombre de Costa Rica resuena en todo el mundo e incluso un medio escrito lo calificó como “la sensación del Mundial”.
Hubo buena condición física y se notaron el esfuerzo y motivación de los jugadores. Fue bueno el orden táctico de Pinto que tuvo la capacidad de estudiar muy bien a quienes serían sus rivales.
Prevaleció y se notó una fuerte unión de grupo entre los seleccionados, y entre ellos y su entrenador. Hubo confianza y entusiasmo.
Lo que esperamos es que todas esas condiciones se conserven para el próximo partido contra Inglaterra para tratar de terminar de primeros en este grupo.
Y las cosas no terminan aquí. Ahora hay que tener claro que Costa Rica no fue solo a participar sino también a competir.
Ahora hay que seguir en la segunda etapa, en la cual aún no sabemos contra cuáles se tendrá que medir el país.
Lo que sí sabemos ya es que si se quiere y se hace lo necesario para lograrlo, sí se puede.
El país entero vibra en un mismo tono y, aunque aquí todo debe continuar y las tareas diarias no paran, los jugadores y Pinto deben sentir, por allá en otras tierras, todo el acompañamiento, el entusiasmo y la confianza de los costarricenses en ellos.
La esperanza es que todo siga así y hacia eso vamos. Sin embargo, si no se lograran los próximos triunfos en la misma medida en que los esperamos, de todos modos habremos demostrado que a un país no se le mide por su tamaño sino por su gente. Y que en Costa Rica lo mejor es la gente y la naturaleza en la cual se desenvuelven sus vidas.

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