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Decisiones políticas incorrectas de los gobiernos de turno y mala administración en la Caja han condenado a los asegurados a no tener atención médica buena y oportuna

Malas decisiones pasan factura

Con la promesa de que serán utilizados para modernizar los hospitales y que usted reciba mejor atención, el gobierno adquirirá más deuda pública para regular su situación de morosidad con la Caja Costarricense de Seguro Social.
No obstante, esa entidad financia al gobierno porque posee más de ¢1,2 billones en títulos de deuda gubernamental.
Esto y el actual endeudamiento externo preocupa a muchos. Lo último es algo de lo que no podemos abusar y además este pago permitiría financiar el déficit de la institución solo temporalmente, como lo ha explicado el propio Ministro de Hacienda.
Lo que no explica con claridad el gobierno es el control que se esté ejerciendo sobre medidas para acabar con la deuda que el sector privado tiene con la Caja. Más allá de arreglos de pago —que no sabemos en que medida se hacen y se cumplen— la institución lo que necesita es que ese dinero entre también a sus arcas y que los responsables de haber puesto las cosas en este punto sean llamados a cuenta.
La solución exige que tanto el sector público como el privado incluyan mes a mes en sus presupuestos los debidos pagos a la Caja y que esta tome las medidas necesarias para evitar que siga la morosidad.
Si así se hubiera procedido desde la administración anterior, los costarricenses no se verían hoy enfrentados a tener que pagar más deuda pública para que el gobierno le pague a la Caja.
Por el contrario, ya sabemos la mala administración que se dio, condenando a los asegurados a no tener atención oportuna y de calidad y en muchos casos hasta ver agravarse sus enfermedades en espera de atención. Se le pide a la población que se haga exámenes para prevenir enfermedades y se le da cita a uno o dos años para poder realizárselos.
Ahora, corresponde a este gobierno retornar al cumplimiento de lo que manda la ley con respecto a los pagos a la Caja.
La situación en que se encuentra la institución no encierra secretos. En el gobierno anterior no hubo voluntad política para enmendar los errores que se cometían en la entidad y que la llevaron a lo que enfrenta hoy. Lo prueba, entre otras cosas, el hecho de que se aumentara en muchos miles el número de empleados de su planilla sin exigir a cambio que esto significara acabar con las listas de espera.
Los costarricenses lo tienen claro y hoy exigen que las soluciones lleguen por la vía del correcto cobro, de impedir la morosidad y de una buena administración.
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