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Miércoles 27 Noviembre, 2013

Resultan claros los efectos para el país de ese sostenido, incontrolado y mal atendido problema fiscal


Impuestos, exoneraciones y planes fiscales

Es claro que existe un grave y profundo problema fiscal en el país; que el endeudamiento del Gobierno es histórico y va hacia el deterioro de las finanzas públicas; que debido a la inoperancia e incompetencia del Gobierno para dialogar, concertar y/o pactar con los diferentes actores y sectores, las finanzas públicas están atrapadas en círculo vicioso.
Por ejemplo, el diálogo fiscal nacional no frenará el descalabro en los regímenes de pensiones, porque es un pleito institucional político e ideológico y aunque la Gerencia de Pensiones de la CCSS y SUPEN firmarán convenio para evaluar el IVM, pese a que se supone que la evasión a la CCSS resta 223 mil millones de colones a la sostenibilidad del Régimen de Pensiones, la cruda y cruenta realidad es que la CCSS ignora cuánto evaden los trabajadores independientes.
Al igual que el convenio para evaluar el régimen, el que la Caja escudriña el perfil y los ingresos de 357.000 personas es una solución que llega tardía y políticamente avanza muy lento a lo interno de la institución, ya que obviamente afecta intereses también políticos, no solo económicos.
Aun así, el fondo del IVM es el principal acreedor del Gobierno Central y la Caja pretende gastar ¢2,7 billones en 2014.
Resultan claros los efectos para el país de ese sostenido, incontrolado y mal atendido problema fiscal, el principal de ellos, los economistas concuerdan en que dicho déficit rondará de un 5% a un 5,5%, seguido por un bajo crecimiento y alto déficit fiscal.
Esperan al nuevo Gobierno tasas altas y rebajo en calificación soberana.
Y como sería de esperar, tasas altas y rebajo en calificación soberana son los riesgos del déficit fiscal que le esperan a Costa Rica a nivel internacional. En este momento el Gobierno gasta ¢1,75 por cada ¢1 que le ingresa y para empeorar la situación el gasto del Gobierno crece por aumento en el pago de intereses.
Queda claro que urge tomar medidas drásticas e inmediatas para solucionar el problema fiscal antes de que se vuelva irreversible.
El problema es que por un lado el Gobierno tiene una visión claramente neoliberal acerca de cómo abordar el problema, poniéndole únicamente énfasis a como recaudar más, cobrando más impuestos, principalmente a las clases media y baja y olvidando casi por completo la parte social del problema.
Por el otro lado, gremios, sindicatos, grupos de interés, defienden a capa y espada sus intereses, privilegios y pluses, ganados a través de los años y que la misma legislación les favorecen mantener.
Veamos a qué me refiero: Laura Chinchilla defiende plan de reforma fiscal y la consulta que se hizo a Johnny Araya; Hacienda afirma que para controlar el gasto público hay que tocar primero los salarios; Hacienda aboga por cambios en gastos con destino específico; Rodrigo Bolaños: ‘Este país tiene que ponerle encaje a recursos del exterior’; Una de cada 25 leyes creó una exoneración fiscal en los últimos 60 años.
Por otro lado: economistas aseguran que aprobación del IVA dispararía el costo de vida; cambio en IVM llega en un mal momento, dicen grupos sindicales; mitad de independientes elude obligación de tener seguro; ¿Debe bajar el gasto público en salarios, pensiones y la educación?; ¿Debería tener Tributación más autonomía?; ¿Deberían recibir la salud y educación privadas un tratamiento fiscal preferente?; ¿Es conveniente pasar del impuesto de ventas a un impuesto al valor agregado?
Lo cierto es que de ambos lados hay razón y a la vez ambos lados están equivocados y en los mismos aspectos. ¿Cómo es eso posible?
Continuará…


Reinhardt Acuña Torres