Huertos comunitarios, en auge gracias a Michelle
Los huertos comunitarios mejoran la calidad de vida de quienes participan en ellos, estimula la interacción social, mejora la autoestima y embellecen los vecindarios. INTERNET/LA REPÚBLICA
Enviar

GASTRONOMÍA

Huertos comunitarios, en auge gracias a Michelle

201305162351441.m111.jpg
Los huertos comunitarios mejoran la calidad de vida de quienes participan en ellos, estimula la interacción social, mejora la autoestima y embellecen los vecindarios. INTERNET/LA REPÚBLICA
Durante los últimos años, EEUU ha visto florecer el fenómeno de los huertos comunitarios, una apuesta por un estilo de vida saludable que ha encontrado en la primera dama, Michelle Obama, su principal valedor.
Michelle ha hecho de la lucha contra la obesidad infantil y de la defensa de los hábitos alimenticios saludables su máximo estandarte, llegando a plantar su propio huerto en el jardín trasero de la residencia presidencial y abogando públicamente porque los ciudadanos lleven a cabo iniciativas similares.

Según la definición ofrecida por la Asociación Nacional de Huertos Comunitarios (NCGA por su sigla en inglés), constituye un huerto comunitario “cualquier pieza de tierra cultivada por un grupo de personas”, tanto si se encuentra en un contexto urbano, suburbano o rural y si crecen en él hortalizas, frutas o hierbas aromáticas.
Los últimos cálculos de NCGA cifran en más de 20 mil las plantaciones de estas características en todo el país, una cantidad que hace menos de veinte años, en 1996, se reducía a 6.020.
”El otro día conocí que hay un huerto comunitario hasta en uno de los parques de Chicago en los que yo pasé tantas horas durante mi infancia”, admitió la primera dama la pasada semana, sobre una tendencia que alcanza tanto a vecindarios como a escuelas y hospitales.
Las razones que dan los cultivadores domésticos son, según una encuesta de la NCGA, el obtener productos frescos más sabrosos (58 %), ahorrar dinero en el cesto de la compra (54 %), obtener comida de mayor calidad (51 %) y el conocer con garantías de dónde procede lo que se consume (48 %).

Washington / EFE


Ver comentarios