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La mayor madurez política de la población, exige participación y permite reconocer que el país no puede avanzar con éxito y lograr mejor calidad de vida para todos, si existen sectores o grupos que mantienen grandes e injustos privilegios


Fin a la fiesta del clientelismo político

Aunque el Mundial de Fútbol nos tiene vibrando de modo especial en estos días, la realidad nacional no cambia por ello y exige continuar, responsablemente, revisando y estudiando los problemas.
Uno de ellos, los excesos cometidos en los salarios del sector público que hoy pasan una cara factura a los contribuyentes.
Estos excesos han llegado a un punto en el que necesariamente deben contenerse.
Durante años fueron mantenidos, en muchos casos por sostener un clientelismo político que una gran mayoría de costarricenses ya no está dispuesta a permitir.
Es así como un proyecto de ley inició su trámite el miércoles anterior en el Congreso, impulsado por el PUSC. “En otros países el salario en el sector público está normado y ya es hora de que Costa Rica lo haga. Este tema es básico para lograr la equidad y solventar los problemas de déficit del país”, dijo Rodolfo Piza, excandidato presidencial del PUSC.
Quienes se opongan a esta propuesta en la Asamblea Legislativa, cuando se discuta el proyecto, se pondrán en evidencia ante los costarricenses como responsables de no tomar las medidas que el país requiere por no sufrir lo que probablemente consideran un costo político de cara a las elecciones de 2018.
Sin embargo, como decíamos antes, ya los votantes no se engañan fácilmente y existe una enorme cantidad de información circulando en forma permanente, que delata los malos manejos y produce un enojo que genera consecuencias.
Ante todo se debe evitar que esas consecuencias en algún momento desestabilicen la democracia en que vivimos.
La mayor madurez política de la población, exige participación y permite reconocer que el país no puede avanzar con éxito y lograr mejor calidad de vida para todos, si existen sectores o grupos que mantienen grandes e injustos privilegios.
Es por esto que sin duda deberá ponerse fin a los excesos en los salarios no solo de las dependencias del Gobierno sino también en las instituciones autónomas donde no se ha gestionado el tema con mesura y prudencia.
Sin duda que además, el Gobierno deberá poner freno también a los problemas de la evasión fiscal y otros que coadyuvan al déficit actual, pero innegablemente los excesos salariales del sector público deben acabar.

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