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Sábado 14 Junio, 2014

No he visto que se multe a los que adquieren automóviles de alto consumo de combustible o que las autoridades obliguen a las empresas a programas de ahorro de energía


Energía, ambiente y asientos para niños

Es curioso el comportamiento humano en relación con las medidas de ahorro de energía y la seguridad de los niños dentro de un automóvil, al parecer dos campos completamente distintos uno del otro.
Por una parte, el ahorro de energía significa en muchos casos la reducción de costos y emisiones contaminantes. Por otra parte, los asientos para niños en los automóviles pueden representar la diferencia entre un susto y una tragedia.
La idea no es entrar en controversias sobre la imposición del uso de sillas en automóviles privados y busetas por parte de las autoridades de tránsito en Costa Rica, más bien, utilizamos este ejemplo para reflejar cuáles parecen ser las prioridades de la sociedad.
Por ejemplo, está bien documentado que una gran parte de usuarios del control de termostatos que regulan el aire acondicionado en un edificio comercial, no lo utiliza o suele fijarlo en la opción por defecto. Y no existe, ni en Costa Rica ni en otra parte del mundo, ninguna institución gubernamental que multe por la inadecuada utilización del control en un sistema de aire acondicionado.
¿Por qué? ¿Por qué sí se castiga a quien no utilice la silla para niños pero no se castiga a quien subutilice el control del aire acondicionado?
La respuesta parece obvia: la salud de los niños supera en importancia un mal funcionamiento del aire acondicionado. Sin embargo, esta es una respuesta cortoplacista. En el largo plazo (ni tan largo), el manejo inadecuado de recursos energéticos produce efectos negativos desde el punto de vista económico, ambiental y por consiguiente social.
Así que es posible que esos niños mejor protegidos contra accidentes en las vías de nuestro país, encuentren peores condiciones económicas, ambientales y sociales a su alrededor en el país que decidió protegerlos.
Esto no es una crítica a las autoridades viales por el uso del asiento infantil ni una propuesta para multar a quienes no sepan utilizar adecuadamente los sistemas de aire acondicionado. Más bien es una reflexión. Una reflexión sobre qué significa colocar lo urgente por encima de lo importante.
Por ejemplo, la transparencia del CO2, principal gas de efecto de invernadero, ayuda a que la sociedad no tome con la urgencia debida las medidas para reducir sus emisiones. Daniel Nocera, profesor del MIT, dice que “si el CO2 fuera morado, todos estaríamos envueltos en pánico. Habríamos pasado de un cielo suavemente violeta en 1900 hasta un púrpura profundo en nuestros días”.
El cambio climático es un problema cuyas consecuencias pueden ser catastróficas para la humanidad y yo no he visto que se multe a la gente que adquiere automóviles de alto consumo de combustible o que las autoridades obliguen a las empresas a establecer programas de ahorro de energía.

El comportamiento humano es crucial para desarrollar métodos y herramientas de eficiencia energética que provoquen los cambios necesarios en la sociedad.

Juan Cristóbal Torchia Núñez

Consultor en Energía
[email protected]