TROTANDO MUNDOS
En el Mejor Interés de la Patria


Se hace muy difícil escribir algo positivo sobre nuestro país, sobretodo después de enterarnos de las posiciones a las que hemos descendido, en América Latina y en el mundo, en áreas en que otrora sobresalíamos —léase educación, seguridad, medio ambiente, pobreza, infraestructura, facilidad para hacer negocios o cualquier otra medida de calidad. Las causas son muchas y muy variadas, pero no hay duda de que la inhabilidad del Gobierno para cumplir con los compromisos que adquiere en campaña sin tener ninguna intención de hacerlo, y la idiosincrasia costarricense del “m’importa a mi, que lo resuelvan otros”, tienen peso de plutonio (244).
Lo más grave es que no vemos a nadie buscando realmente UNA solución (mejor que LA solución que no existe). Tenemos la convicción de que la reforma que este país necesita con más urgencia es la del modo de elegir diputados. Mientras que los partidos políticos de nuestra simpatía nos puedan obligar a votar por nóminas cerradas en las que meten corruptos, indiciados, “porcentistas”, incompetentes, etc. sin que podamos hacer nada que no sea abstenernos de votar —igualmente malo— vamos de mal en peor.
Esta es una reforma simple y efectiva, pero tiene sentada encima a una masa de mamadores de todos los partidos que se turnan y se vuelven a turnar y saben que no regresarían nunca sí pudiéramos escoger. No se necesita ser científico de la NASA para entender esto. Y como resultado, la falta de calidad de un gran sector de los diputados se hace más evidente cada día.
Dado que la gran mayoría del plenario sabe a duras penas leer y tiene una educación muy limitada, sí es que la tiene del todo, cómo puede haber quien espere que estos señores se estudien con seriedad un proyecto de ley de reforma fiscal, de eurobonos, de reforma educacional, de infraestructura y su relación costo-efectividad o de cualesquiera otro tema complejo pero fundamental para el progreso del país? Entonces estos diputados se ven obligados a recurrir a su jefe de fracción o de partido para que les diga como votar. ¿Para que 58 o más diputados sí con los que dictan línea de partido bastaría y nos economizaríamos un dineral? Los demás son yes men y women, ergo relleno sin valor.
Lo que nos lleva a un segundo problema. Dentro del grupo de los que sí saben leer y tienen el poder de dictar línea, hay un número que son corruptos, por lo que no siempre los votos que imponen están fundamentados en el mejor interés del país.
La solución que se viene promoviendo sin éxito hace varios lustros, simple de legislar y muy democrática, es que se nos permita escoger uno a uno los 58 diputados de entre TODOS los que se postulan. Esto nos permitiría llevar a la Asamblea a los que nos parecen mejores, o al menos, menos malos, y obligaría a los partidos a no incluir pulperos ideológicos en sus nóminas sino a sus mejores personas, lo que de inmediato redundaría en un enorme beneficio para el país.
Ahhh, para que el interés de la patria fuera el objetivo…

Lic. Humberto Pacheco A., M.C.L.
vikocr@racsa.co.cr

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