De la calle a la curul
Durante años, el conflicto entre porteadores y taxistas ha llevado a las calles a uno y otro sector. Siempre el más afectado es el ciudadano, quien se ve en medio de interminables presas que no le permiten llegar a tiempo al trabajo. Archivo/La República
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Taxistas, porteadores y autobuseros desean ser diputados

De la calle a la curul

Tortuguismo y bloqueos les han servido para crear capital político

Durante años sus rostros han sido los referentes de las luchas callejeras por el servicio de transporte público.

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El tortuguismo y los bloqueos que han organizado en numerosas ocasiones, los han convertido en algunas de las personas más repudiadas por conductores, pero al mismo tiempo, les han ayudado a crear un capital político que hoy están prestos a explotar.
Taxistas y porteadores corren para cumplir con los requisitos impuestos por el Tribunal de Elecciones (TSE) con la meta de llevar sus representantes a la Asamblea Legislativa en los próximos comicios.
Su objetivo es proteger al sector que defienden ante la eventualidad de que su “enemigo” logre una diputación.
“Dado que se creó un partido político de taxistas, creemos que es importante llevar nosotros también representación al Congreso”, expresó German Lobo, director ejecutivo de la Cámara Costarricense de Porteadores.
Tanto Lobo como Yuribeth Méndez, presidenta de la Federación Nacional de Porteadores, tratan de abrirse paso en medio de las asambleas cantonales y provinciales del Movimiento Libertario para lograr su objetivo.
Esto, porque desde que los libertarios lograron su primera diputación en 2002 con Otto Guevara, han defendido a los porteadores, aduciendo que no es necesario contar con permisos para dedicarse al transporte público de personas.
Debido a dicha posición porteadores y taxistas han sido los protagonistas de un fuerte pulso en las calles que parece lejos de acabar.
Mientras que los taxistas se quejan de una supuesta competencia desleal por parte de los porteadores —debido a que ellos pagan permisos y seguros—, estos defienden su actividad escudados en el Código de Comercio y su derecho a trabajar.
Esto ha hecho que regularmente ambos grupos midan fuerzas en las calles, afectando a final de cuentas a los conductores.
Cada vez que los taxistas y porteadores se lanzan a las calles a protestar la pérdida económica para el país asciende a más de ¢250 millones, de acuerdo con un cálculo realizado por LA REPÚBLICA y que toma en cuenta el tiempo laboral perdido, el combustible gastado por unos 30 mil vehículos.
En principio los dos grupos tendrían que aumentar considerablemente su caudal electoral para lograr su objetivo.
De acuerdo con los datos del MOPT, en el país circulan más de 13 mil placas de taxis, mientras que los porteadores estiman que hay al menos unos 11 mil vehículos que se dedican a esta actividad.
En las elecciones de 2010, las fracciones unipersonales del Frente Amplio, Renovación Costarricense y Restauración Nacional accedieron a Cuesta de Moras con 20 mil votos en el menor de los casos.
El caso de los taxistas y transportistas es diferente al de los porteadores.
Ellos no solo se agruparon alrededor un partido político existente, sino que iniciaron los trámites en el TSE para conformar su propia agrupación.
De esta forma, el Partido de los Transportistas agrupa no solo a taxistas, sino también a empresarios del sector de autobuses y carga.
“Somos un sector amplio y diverso, pero tenemos en común eso: los partidos nos han usado en las campañas y después tenemos que ir a rogar para que un diputado nos atienda”, indica Gilberth Ureña, del Foro Nacional de Taxistas.
Tanto porteadores como taxistas indican que de llegar a Cuesta de Moras, no solo se concentrarán en la lucha gremial, pues hay otras áreas de interés, como la refundación de Aresep, el impuesto a las gasolinas, el plan fiscal y otros temas.

Esteban Arrieta
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