Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 5 Marzo, 2012


Confesiones de una fumadora

Fumar o no fumar… ese es el dilema. Y sin lugar a dudas hay que escoger no fumar. Cuesta mucho. Todos los días trato de luchar contra mi adicción sin mucho éxito.
Y mientras enciendo un cigarrillo para seguir escribiendo esta columna quiero manifestar mi apoyo absoluto a la Ley de Control del Tabaco y sus efectos Nocivos en la Salud.
Estoy de acuerdo con todos los aspectos de la ley: el aumento de los impuestos, la prohibición de la venta de cigarrillos sueltos o paquetes pequeños, el no permitir que se fume en ningún espacio público incluso paradas de buses o taxis. Apoyo estas medidas aunque (si no logro dejar el vicio) me van a perjudicar en lo personal. Soy consciente que el bienestar de la mayoría es superior al “placer” de unos pocos (lamentablemente no tan pocos) y a los intereses económicos de muchos (lamentablemente muchos, muchos).
El pasado 27 de febrero la Asamblea Legislativa aprobó en segundo debate la Ley Antitabaco con 45 votos a favor y dos en contra.
Diez diputados de los partidos Liberación Nacional, Unidad Social Cristiana y del Movimiento Libertario (ML) habían presentado una Consulta de Constitucionalidad sobre el tema ante la Sala IV y como la notificación de esta entidad no llegó a tiempo, nada impidió la votación. Lo curioso es que, entre los diputados que habían presentado la acción de anticonstitucionalidad (todos presentes el 27 de febrero según el Acta de la sesión plenaria número 147) solo Adonay Enríquez del ML votó en contra (por lo menos es consecuente). Los nueve restantes votaron a favor del proyecto de ley. ¿Cuál es la posición real de estos legisladores?
Los tres diputados del PLN que votaron la Ley Antitabaco y al mismo tiempo interpusieron la demanda ante la Sala IV, son: el varias veces cuestionado ante la ley Jorge Angulo, el denunciado por el Tribunal Supremo de Elecciones, Oscar Alfaro y el agresivo Víctor Hugo Víquez. ¡Lindo trío para una serenata!
Argumenta don Víctor Hugo que apoya la ley pero que no le gusta el asunto de los impuestos porque generará contrabando y le inquieta la salud de los fumadores.
Gracias por su preocupación, pero el contrabando existe desde hace años. Yo he dejado de comprar cigarrillos sueltos o paquetes en pulperías porque muchas veces he descubierto en la presentación y el sabor que no son auténticos. Si los adictos a la nicotina preferimos pagar menos por nuestro vicio, es una decisión adulta. Estúpida, pero adulta. Es responsabilidad de las autoridades detener el contrabando.
Detrás del rechazo a la Ley Antitabaco hay poderosos intereses económicos. El cabildeo es fuerte y el dinero abunda.

Claudia Barrionuevo
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