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Además de nuevas carreras, se necesitan nuevos métodos de enseñanza que incentiven aptitudes y actitudes que ya Joaquín García Monge había defendido mucho a inicios del siglo pasado


¿Cómo entrar al nuevo mercado laboral?

Es interesante e importante la pregunta que titula una nota de este medio ayer “¿Listas para el futuro? La cual se refiere a la innovación en carreras para enfrentar los actuales cambios en el mercado laboral.
Se habla en ella de “crear nuevas carreras y eliminar las obsoletas”. Hay también un listado de nuevas profesiones mencionadas por el Instituto Tecnológico (Tec), la UCR y la UNED.
A partir de la respuesta de estas universidades (la UNA no había respondido al cierre de edición), se sabe que no han cerrado carreras consideradas como obsoletas, pero que luchan por crear otras con más demanda laboral y que han agregado a sus planes de estudio tecnologías que mejoren las opciones de trabajo de los estudiantes.
Todo eso es necesario, pero quizás también habría que preguntarse otras cosas.
De acuerdo con estudios y análisis realizados por UNESCO en América Latina, uno de los grandes objetivos es conseguir la cobertura total de la secundaria y corregir desigualdades que se acumulan desde la primaria para brindar oportunidades a la totalidad de los jóvenes.
Esas desigualdades se han comprobado por medio de las conocidas pruebas PISA.
Hay grandes diferencias en la calidad de los aprendizajes y eso lo vemos en Costa Rica hoy claramente. La situación sin embargo es compleja, no obedece a una sola causa sino a múltiples como empleo de calidad y nivel cultural de los padres de familia, integración de los estudiantes en procesos culturales y participación social, entre otros como el hecho de que los adolescentes puedan construir durante la secundaria una red de relaciones, lo que se ha dado en llamar “Capital social inicial”.
Sin embargo se necesitan también nuevos métodos de enseñanza que conduzcan a determinadas aptitudes y actitudes muy importantes hoy en día, tanto para quienes buscan un empleo como para quienes quisieran emprender negocios propios.
Esto no está focalizado solamente en conocimientos y habilidades técnicas, ni en el dominio de los llamados “oficios transmitidos por imitación”, sino en la aptitud necesaria para adaptarse a contextos cambiantes, aprender en la práctica, solucionar problemas imprevistos y planificar para el mediano y largo plazo. Recordemos que se les ha dicho mucho a los jóvenes que “lo mejor es vivir el momento”.
Curiosamente, ya a principios del siglo pasado, Joaquín García Monge (educador, intelectual y escritor nacional), decía refiriéndose a su propuesta de modelo educativo “más que enseñar procura hacer pensar… induce a inquirir, a investigar, a leer. No le importa tanto que el alumno estudie como que aprenda a estudiar… que proponga, discuta, ensaye, invente, cree, que ejercite su iniciativa…”
Hoy deberíamos preguntarnos: ¿se incentiva adecuadamente todo eso?

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