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El éxito dependerá de la capacidad del actual Gobierno para enfrentar una cadena de problemas —todos urgentes— que, en varias instituciones, se derivan de haberlas administrado mal por muchos años, a pesar de que cuentan con personal técnico de primera calidad


Buenos técnicos, deficientes administradores

El estado del costo de la electricidad en Costa Rica y cómo podría reducirse, fue estudiado por un grupo económico de este medio y las conclusiones son interesantes, sin duda.
En cuanto al estado del costo energético local, se señala que en realidad no es mucho mayor que en el resto de la región, y que además puede subir en los próximos años en El Salvador y Panamá con la eliminación paulatina del subsidio al precio que actualmente se otorga en ese campo.
Y en lo referente a bajar los costos de electricidad en Costa Rica, lo que se recomienda es fomentar la competencia entre los productores, permitiendo una mayor cantidad de esa generación a empresas privadas, en vez de reducir impuestos al ICE con lo cual se trasladaría del costo eléctrico al fiscal el problema.
En la actualidad, el Gobierno fija un monto, formado principalmente por los costos del ICE que no son controlados por nadie fuera de la propia empresa.
Al crecer los costos del ICE tal vez por esa razón y por no enfrentar ninguna competencia significativa, el público tiene que asumirlos dentro de la tarifa.
Toda la situación, planteada con mayores detalles en nuestra nota, conduce una vez más a que el Gobierno deba enfrentar otro grave problema heredado de administraciones anteriores (nada fácil, por cierto) que consiste en medir rendimientos en todos los departamentos del ICE y efectuar la reestructuración que fuera necesaria para hacer muy eficiente a la entidad.
De no suceder eso, ya se sabe que esta no podría estar en buenas condiciones para competir con la generación privada hecha por empresas en donde la eficiencia exigida será alta y quizás los salarios no tanto.
Es decir, que en gran medida el éxito de una decisión como esta, dependerá de la capacidad del actual Gobierno para enfrentar una cadena de problemas —todos urgentes— que en varias instituciones se derivan de haberlas administrado mal por muchos años, a pesar de que cuentan con personal técnico de primera calidad.
Por ello, es probable que el esfuerzo por lograrlo, en los escasos cuatro años que dura la administración, dependerá en buena medida de la actitud y el trabajo firme de los jerarcas designados en esas instituciones (ICE, Caja, Mopt…), a quienes tocará la monumental tarea de poner en orden lo que otros desordenaron y poner a las entidades en condiciones de competir.
 

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