Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 16 Febrero, 2015

Vamos, gracias al BCCR, por buen camino monetario


Disyuntivas

Buen camino monetario y…

El Programa Macroeconómico del Banco Central de Costa Rica (BCCR) para 2015 ha merecido muchos elogios. Me uno al coro.
El BCCR continuó el camino iniciado en 2006 hacia una política de metas de inflación. Para ello eliminó las bandas cambiarias y estableció de iure el sistema de flotación administrada que ya operaba desde el año pasado.
Con este sistema se compromete a permitir los ajustes al tipo de cambio que determinen los cambios en las condiciones de la producción y del sector financiero, nacionales y externas, pero, a la vez, tratará de evitar bruscas oscilaciones de corto plazo que producirían innecesaria inestabilidad.
Dicho Programa Macroeconómico establece un encaje del 15% sobre nuevos préstamos externos de mediano y largo plazo; incrementar en dos años las reservas monetarias netas en $800 millones, y una disminución de 50 puntos base en la tasa de política monetaria.
Procura así fortalecer la protección frente a posibles aumentos de las tasas de interés de Estados Unidos en el segundo semestre del año, y disminuir el diferencial de los intereses en colones, para lograr una menor dolarización de nuestra economía. Se busca continuar la tendencia de 2014 hacia una mayor proporción de préstamos en colones.
Es buena una política monetaria, cuidadosa y conservadora en vista del alto déficit fiscal que experimentamos desde 2010 y que el año pasado volvió a crecer. Pero podrían obtenerse mejores efectos inmediatos y a largo plazo con medidas alternativas.
En vez de encarecer el crédito en dólares con un encaje sobre los empréstitos en moneda extranjera que contraigan los intermediarios financieros, se podría disminuir más el costo de los préstamos en colones y así bajaría también el diferencial de la tasa de interés en colones respecto a endeudarse en otras monedas. Si la producción real está por debajo de la potencial (desempleo, etc.) es mejor acercar las tasas de interés a la baja y no al alza.
Esto se podría lograr acercando más la inflación nacional a la de nuestros socios comerciales. El año pasado la tasa de inflación de esos socios fue de 1,6% y la nacional de 5,1%. Esto da 3,5 puntos porcentuales de margen para reducir la inflación y la tasa de interés local.
Las ventajas de reducir la inflación interna es que se disminuye la incertidumbre, se facilita el cálculo económico y se reducen los efectos del impuesto inflacionario sobre los más pobres.
La caída en 2014 del precio de los granos básicos (22%) y del petróleo (42%), ha continuado este año y da un marco muy favorable para disminuir la meta inflacionaria y afectar a la baja las expectativas de inflación.
Esto se podría complementar continuando las acciones de supervisión prudencial de Conassif para crear más consciencia, en intermediarios financieros y clientes, de los riesgos y costos de endeudarse en moneda diferente a la de sus activos e ingresos.
Vamos, gracias al BCCR, por buen camino monetario.
Sin embargo, el propio ente emisor advierte al Gobierno y al país del grave riesgo de las finanzas públicas. No basta ir por una buena calzada si conduce a un precipicio. Aunque no se llegaría ahí este año ni, posiblemente, en los dos siguientes, el despeñadero seguiría al final del camino si no se endereza el rumbo fiscal.

Miguel Ángel Rodríguez