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Desde que se lanzó al mundo la idea de que Costa Rica sería un país carbono neutral en 2021, debió comenzar la implementación de políticas para que el transporte (gran problema hoy para alcanzar esa meta) cambiara de manera consecuente


¿Podremos ser consecuentes? Deberíamos

Cuando no hay coherencia entre lo que los gobiernos dicen y lo que ellos mismos hacen, se suscitan situaciones como la que vemos en una nota de este medio ayer acerca de que el transporte es lo que más amenaza la meta de la carbono neutralidad para nuestro país.
Desde que se lanzó al mundo la idea de que Costa Rica sería un país carbono neutral en 2021, debió comenzar la implementación de políticas para que el transporte (gran problema hoy para alcanzar esa meta) cambiara de manera consecuente.
No obstante, todo siguió como estaba. No se diseñó ni puso en marcha un nuevo sistema de transporte colectivo público eficiente, seguro y cómodo, poco contaminante, para estimular a las personas a ir dejando sus vehículos particulares en casa y movilizarse colectivamente hacia sus trabajos o centros de estudio.
Hacer esto sí hubiera sido un paso visiblemente consecuente con el deseo de convertir a Costa Rica en una nación que alcanzara la carbono neutralidad.
En vez de eso seguimos con el estresante caos urbano, con la contaminación por causa de vehículos que todos los días se ven casi paralizados en las presas, lo que contribuye a contaminar más, las mercaderías se transportan hasta y desde los puertos por medio de tráileres (más presas, más contaminación) y una larga lista de problemas derivados de todo esto.
Como vemos, la carbono neutralidad, si la alcanzáramos, sería gracias a viejas políticas, tomadas con gran sabiduría, para convertir a este país en lo que hoy es, la Costa Rica llena de bosques, campeona en biodiversidad y con unos parques nacionales que llaman turismo sin más producción que fotografiar o filmar esas bellezas y riquezas naturales.
¿Podremos ser consecuentes con lo que le decimos al mundo en materia ambiental? Deberíamos.
Se sabe (huelga recordarlo) que el actual gobierno no podrá solucionar en escasos cuatro años los desaciertos heredados que hoy nos mantienen enfrentando problemas día a día.
Pero al menos deberíamos tomar conciencia de que nos urge un gran acuerdo nacional, que trascienda gobiernos pero que se inicie ahora, para cambiar el contaminante sistema de transporte actual.
 

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